El Gobierno argelino invertirá todos los beneficios del petróleo y el gas en la renovación de esta industria, en la que espera que se produzca una disminución de los ingresos en los próximos meses debido a la fluctuación del mercado pero también al impacto de algunas políticas geoestratégicas adoptadas, anunció el primer ministro y ministro de Finanzas, Ayman ben Abderrahmane.

En declaraciones difundidas hoy por la prensa local, el responsable explicó que el Gobierno calculará y tratara de compensar en los presupuestos generales del Estado para 2022 «la disminución de los ingresos excepcionales, incluidos los beneficios de las empresas estatales Sonatrach y Sonalgaz», que suponen la base de la frágil economía argelina al ser más del 90 % de las exportaciones estatales.

Fuentes próximas al Ejecutivo explicaron a Efe que en este cálculo está ya incluido el cierre del oleoducto que surte a Europa a través de Marruecos y España (GME), cuyo contrato expira el 31 de octubre y que Argelia indicó que no iba a renovar tras romper sus relaciones diplomáticas con Rabat el pasado agosto.

El GME, construido a finales del pasado siglo gracias a la colaboración entre la española Enagás y la sociedad nacional argelina de hidrocarburos Sonatrach, enviaba cada año más de 8.000 millones de pies cúbicos de gas a España a través de una tubería de 1.400 kilómetros que arranca en el corazón del desierto argelino, penetra en territorio marroquí y se sumerge en el estrecho de Gibraltar.

El pasado 30 de septiembre, el régimen argelino ya garantizó al ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, de visita en Argel, el suministro de gas a través del gasoducto de Medgaz, que llegue directo a Almería sin pasar por territorio marroquí.

Además, Argelia promete compensar el descenso o los posibles problemas de suministro con una flota de buques con gas licuado, según dijeron entonces a Efe fuentes próximas al ministerio de Petróleo.

INVERSIONES Y DEUDA

En este contexto, Ben Abderrahmane insistió en que la inversión de los beneficios en el impulso de la propia industria energética y la fortaleza que concede a la economía argelina no haber recurrido a los préstamos internacionales en los pasados años, pese a la severa crisis económica nacional y el difícil contexto internacional de la pandemia, serán las bases de un presupuesto en el que seguirán teniendo un importante peso los subsidios.

El Gobierno «no ha recurrido ni recurrirá a la impresión de dinero o al endeudamiento externo. El precio de referencia del barril de petróleo se ha adoptado sobre la base de 45 dólares unidad, aunque el precio actual es de unos 85 dolares el barril. El Fondo de Control de Ingresos, al que se destinará este superávit, contribuirá a absorber este déficit”, insistió el primer ministro.

“Argelia es uno de los pocos países de la región donde el endeudamiento interno es bajo, ya que no se recurrió al endeudamiento externo durante la pandemia a pesar de sus efectos en las economías del mundo. Y no se hizo gracias a los procedimientos avanzados de ingeniería financiera adoptados por las autoridades públicas en este campo”, remarcó.

Ben Abderrahmane reveló, asimismo, que el Gobierno revisará la política de subsidios desde un enfoque participativo, basado en un estudio científico realizado al respecto y que pretende volver «a una distribución equitativa de la riqueza”.

“Todos los actores relevantes estarán involucrados en la definición de esta política, que se basará en los salarios y no en los materiales. El objetivo es asegurar que sean las personas y los consumidores los que se beneficien del apoyo del Estado en lugar de servir a las redes de importación y los productores, algo que es perjudicial para la economía nacional y los grupos vulnerables”, concluyó.

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