El consejero delegado de Endesa, José Bogas, ha dicho este lunes que la subida del precio del CO2 «supone para la Hacienda Pública española más de 1.200 millones caídos del cielo» que también podrían utilizarse para ayudar.

Bogas, que ha intervenido en una mesa redonda de una jornada sobre fondos europeos de recuperación, organizada por El Economista, ha indicado que si las circunstancias que están impulsando los precios de la electricidad -la subida del gas en los mercados internacionales y de los derechos de emisiones de CO2- no cambian, esta situación «coyuntural» va a «durar bastante».

Ha indicado que son varias las circunstancias que están disparando el precio del gas, que utilizan los ciclos combinados para producir electricidad, la fuerte demanda de China y la India, que Rusia no quiera transportar gas a través de Ucrania y la reducción de la producción desde Noruega.

En el precio del CO2 influyen, entre otras razones, el mayor impulso de la generación con carbón al encarecerse la producción con gas.

Bogas ha explicado que «todo ésto conforma un precio de la electricidad en el que nadie de las empresas eléctricas estamos influyendo ni tenemos capacidad de gestionar».

En su opinión, sería un «error» que este problema coyuntural se afrontara a través de medidas estructurales como las del anteproyecto de ley para minorar los beneficios que las centrales que no emiten CO2 obtienen al cobrar en el mercado el mismo precio que la última tecnología que casa precio, la más cara y que normalmente son las que consumen gas y pagan derechos de CO2.

Bogas ha dicho que hay «windfall profits» (beneficios llovidos del cielo), pero también «hay y más altos ‘windfall taxes’» (impuestos llovidos del cielo), por lo que a él el argumento de los «windfall profits» no le sirve.

Asimismo, ha recordado que el mercado eléctrico en Europa es marginalista, que «es el mejor sistema de asignación de recursos conocido económicamente hasta la actualidad», y ha señalado que su supresión «podría poner en peligro muchas de las políticas, para bien o para mal, que ha decidido la UE con respecto al CO2».

El consejero de Endesa ha manifestado que en lo que sí está de acuerdo es con lo que ha hecho el Ministerio para la Transición Ecológica de reducir y eliminar temporalmente impuestos «para reducir coyunturalmente ésto, que ya digo puede durar bastante».

Por su parte, la consejera delegada de Engie en España, Loreto Ordóñez, ha dicho que sería «muy mala decisión a día de hoy intervenir» el mercado eléctrico mayorista (una de las demandas de Unidas Podemos, el socio del PSOE en el Gobierno) y ha indicado que «al mercado hay que dejarlo operar».

Ha explicado que «si queremos hacer una transición energética del calado que queremos hacer», para lo que «hay que levantar tantísimo capital» de la banca y de inversores internacionales «intervenir el mercado sería una muy mala decisión».

Ordóñez ha indicado que el carácter marginalista del mercado que decidió la UE, en la que la última tecnología que casa precio a cada hora es la que marca precio para todas, hace que con unas materias primas altas los precios suban, pero también pueden hacer que bajen, como el año pasado, en que hubo «precios históricamente bajos» porque esos elementos variables que influyen en el precio de la luz «jugaban en dirección contraria».

Ha indicado que a medio y largo plazo habrá un sistema eléctrico más eficiente, y ha aclarado que eso no significa necesariamente más barato, sino más sostenible.

Además, ha recordado que la introducción masiva de renovables introduce una «volatilidad brutal» en los precios, algo que se producirá hasta que se desarrolle el almacenamiento.

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