El ayuntamiento coruñés de Monfero tiene en torno a 1.900 habitantes. Sus vecinos disfrutaban un modo de vida rural, alejados del alboroto de las urbes. Sin embargo, muchos de ellos se han visto obligados a desatender sus labores habituales para hacer frente a una batalla: la del viento. Su historia se repite por toda Galicia.

“Nos enteramos de que había polígonos proyectados sobre nuestras casas por una publicación del BOE”, cuenta a Efe la integrante de la plataforma vecinal ‘Monfero di Non’ Vanesa Castro, quien no olvida la fecha del 1 de junio de 2021, el día en el que conoció el proyecto del parque eólico Pena do Corvo. Después, descubrieron el de Taboada.

Desde el primer momento, los vecinos se reunieron y decidieron montar una plataforma. Lo hicieron tras ponerse en contacto con el colectivo ‘Aire Limpo nas Mariñas-Mandeo’, de los municipios de Aranga, Coirós y Oza-Cesuras, porque “el apoyo de unas plataformas a otras es fundamental” para “trabajar en coordinación, pero de forma local”.

El proyecto de Pena do Corvo, de Iberdrola, prevé la instalación de 58,5 megavatios y proyecta trece aerogeneradores que atravesarían el municipio desde Caaveiro hasta el Convento de Monfero. Los vecinos, que condenan también la afectación al Parque Natural Fragas do Eume, reunieron cerca de 2.000 alegaciones.

Por su parte, el parque eólico Taboada, promovido por EDP, con potencia de 74,4 megavatios, contempla doce aerogeneradores con una altura total de 248 metros. Cuando supieron de su existencia ya había finalizado la fase potestativa.

“No son parques, son polígonos industriales sobre nuestras tierras. Es un atentado contra nuestras vidas”, remarca Castro, quien tiene una explotación apícola que se vería afectada. “Estarían a 500 metros de las casas”, subraya.

Su lucha no es aislada. En los últimos meses, la proclama “aldeas libres de macroeólicos” ha resonado en toda la Comunidad. Y es que en estos momentos son 112 los parques eólicos que están en fase de tramitación en Galicia, según los datos recogidos por la asociación ecologista Adega.

En fase de información pública y alegaciones hay, según las cifras que maneja la entidad, quince, que prevén en su conjunto la instalación de casi 1.600 megavatios y un total de 322 aerogeneradores. En la etapa de consultas previas hay cinco proyectos en la Comunidad.

Fuentes del Gobierno central, administración encargada de autorizar los parques que de más de 50 megavatios, indican a Efe que están tramitando 43 en Galicia actualmente. El resto estarían en manos de la Xunta.

“El problema no es la energía eólica en sí, sino la escala en la que se está implantando”, remarca la miembro de Adega Lucía Anido, quien advierte que afectan a “la forma de vida” que tienen muchas personas y, además, “es energía que se va para fuera”.

Esta entidad forma parte de la Rede Galega por un Rural Vivo y asesora a distintas plataformas vecinales porque considera que se está «especulando» y que «hay un desarrollo eólico que puede acabar con todo».

En esta línea, Anido apunta a que los megavatios de energías renovables requeridos para el 2030 “ya están instalados”, por lo que no entienden “esta implantación masiva e irracional, sin ningún tipo de ordenación”.

Además, señala que “la única zona donde no se permiten proyectos eólicos es en la Red Natura” y condena que en Galicia “hay una propuesta de ampliación” de esta superficie protegida desde hace más de una década y “está metida en un cajón”. Por todo ello reclaman una moratoria “mientras no haya un plan vigente”.

Mientras tanto, la respuesta vecinal del rural gallego -desde Moeche, A Baña, Laxe, Mazaricos, Outes, Lalín, O Courel, Monfero, Aranga, Oza-Cesuras o Coirós- sigue siendo contundente frente a la ya conocida como “amenaza eólica”.

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