Un grupo de investigación ha desarrollado un nuevo método que permite obtener perovskitas más estables y mejorar su eficiencia, un material para fabricar paneles solares, y que puede aumentar y diversificar de esta manera sus aplicaciones.

El grupo está formado por investigadores del Instituto de Tecnología Química (ITQ), del centro de excelencia Severo Ochoa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV).

Las perovskitas son una familia de materiales cuya aplicación en la fabricación de células solares ha revolucionado la tecnología fotovoltaica, ya que, en un periodo de tiempo muy corto, han alcanzado una eficiencia que compite con la tecnología actual, basada en el silicio, que además se encuentran en la naturaleza aunque también se pueden obtener en laboratorio, según fuentes de CSIC.

Las perovskitas halogenadas contienen un halógeno como bromo o yodo en su estructura, el proceso de producción es relativamente simple, el material es barato y está disponible en grandes cantidades.

Mediante este nuevo método es posible introducir un compuesto orgánico que favorece el aprovechamiento de la radiación solar que, además, se puede emplear para introducir otros compuestos que podrían mejorar sus propiedades y aumentar el número de aplicaciones de las perovskitas.

El grupo multidisciplinar de investigación del ITQ, formado por Pedro Atienzar, Sonia Remiro, Hermenegildo García y Rocío García, ha obtenido una perovskita multidimensional (2D-3D) que permite la incorporación de la molécula huésped de subftalocianina entre las láminas de la estructura cristalina, confiriéndole al material nuevas propiedades.

Como resultado, se consigue aumentar la fotorrespuesta de las celdas solares, es decir, se logra un mayor aprovechamiento de la luz solar. De hecho, el nanomaterial desarrollado ha sido implementado con éxito en dispositivos fotovoltaicos, aumentando la absorción de luz solar hacia la región visible del espectro.

“Estos materiales presentan algunas limitaciones, aunque la principal a solventar sería la estabilidad”, asegura Pedro Atienzar, científico titular del CSIC en el ITQ, que además, explica que han desarrollado una metodología que permitiría seleccionar aquellas perovskitas más estables y al mismo tiempo mejorar su eficiencia.

Para ello, han introducido con éxito un compuesto orgánico, llamado subftalocianina, dentro de la estructura de la perovskita, que actúa favoreciendo el aprovechamiento de la luz visible de la radiación solar, mejorando la eficiencia de la perovskita.

“Al ser una propuesta novedosa, se abre una nueva ruta a explorar que ofrece posibilidades ilimitadas para mejorar la eficiencia de las celdas solares fabricadas con perovskitas, lo que nos impulsa a continuar nuestra investigación, con especial énfasis en el efecto que ejercen los distintos grupos funcionales de la molécula orgánica huésped en la absorción de luz y en la fotorrespuesta”, según Sonia Remiro Buenamañana, investigadora del ITQ.

“Se trata de una metodología sencilla, que además de mejorar la eficiencia y estabilidad en las perovskitas se puede emplear para introducir otros compuestos que podrían, no solo mejorar sus propiedades, sino también aumentar el número de aplicaciones de estos materiales”, resume Pedro Atienzar.

Así, además de su aplicación en el campo de las celdas solares, este método puede ampliar las aplicaciones de las perovskitas en el desarrollo de dispositivos LEDs o sensores, entre otros.

Según las mismas fuentes, los resultados han sido publicados en la revista Dalton Transactions de la Real Sociedad de Química de Reino Unido, y destacado en la contraportada de la revista con motivo de su 50 aniversario.

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