El fracaso de la última ronda de subastas de energía eólica marina del Gobierno británico debe marcar un antes y un después para la industria eólica marina en todo el mundo. A pesar de las claras advertencias del sector de que los precios fijados por el Gobierno británico hacían inviable la inversión en proyectos, los responsables políticos no actuaron. Los precios máximos de la subasta de este año fueron incluso inferiores a los de la ronda anterior, incluso cuando los promotores eólicos se enfrentan a un entorno inflacionista agudo y a un aumento de los costes de la cadena de suministro.

Las regiones con ambiciones de energía eólica marina, como APAC y América Latina, no deben repetir el error del Reino Unido, y en su lugar garantizar que el gobierno y la industria puedan trabajar en colaboración para acelerar la energía renovable.

La industria está dispuesta a colaborar con los gobiernos para crear las infraestructuras que generarán empleos limpios, un desarrollo industrial próspero y un crecimiento resistente al cambio climático. Pero debe ser una asociación que refleje los retos compartidos de los costes, las cadenas de suministro y una estrategia industrial coherente.

En el último Informe Mundial sobre la Energía Eólica Marina del Consejo Mundial de la Energía Eólica (GWEC), se prevé la instalación de 380 GW de energía eólica marina en la próxima década. Para explotar ese potencial es necesaria una cooperación sin precedentes entre los gobiernos y la industria, y también entre las regiones. El fracaso de esta ronda de subastas en el Reino Unido es una lección lamentable de que el crecimiento industrial a esta escala es un esfuerzo de colaboración.  

Ben Backwell, director general del Consejo Mundial de la Energía Eólica, ha declarado: “El Gobierno británico no escuchó las repetidas advertencias de la industria sobre las presiones inflacionistas y el aumento de los costes de capital, por lo que no es de extrañar que la subasta haya sido un fracaso”.

“Se trata de una gran oportunidad perdida, sobre todo porque la energía eólica marina sigue siendo mucho más barata que el gas. El Reino Unido está compitiendo con otros mercados de todo el mundo por la inversión en energías limpias: basta con ver cuántos otros países del mundo están construyendo sus sectores eólicos marinos. El Reino Unido necesita políticas que atraigan la inversión y el empleo, no una carrera a la baja que haga imposible la inversión”.

“Esperamos que el Gobierno británico aprenda la lección: la energía eólica es barata, pero no es gratis, y no se puede dar por sentados a los inversores. Estamos viendo estos retos en todo el mundo y los gobiernos seguirán de cerca las noticias de hoy. La eólica marina está llamada a desempeñar un papel enorme en la transición energética, pero es de vital importancia que los gobiernos trabajen con la industria y los inversores para que se den las condiciones adecuadas”, añadió.

Este año, la industria eólica mundial ha superado el teravatio de capacidad eólica mundial, lo que demuestra que la energía eólica es la base de un nuevo sistema energético mundial que suministra energía limpia, segura y rentable. Una estrategia industrial sólida que reconozca el papel transformador de la energía eólica en el desarrollo económico, al tiempo que permita un crecimiento sostenible del sector, será clave para continuar este progreso.

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