La secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen, ha asegurado hoy que a finales de año tiene previsto lanzar el programa de ayudas (dotado con 100 millones de euros) para «proyectos singulares 5000» destinado a núcleos poblacionales de menos de 5.000 habitantes.

El anuncio lo ha hecho durante la presentación del «Observatorio de descarbonización rural» que han puesto en marcha la asociación CIDE (agrupa a cerca de 200 empresas distribuidoras de energía eléctrica en toda España) y la consultora Deloitte, que ha presentado las primeras conclusiones que han obtenido tras hacer entrevistas en más de 3.300 hogares rurales y más de 300 empresas que operan en este entorno (además de las 200 de CIDE).

 

La España vaciada, la gran olvidada en la transición energética

Según Aagesen, los proyectos singulares 5000 potenciarán la transición energética en el ámbito rural, al tiempo que permitirán que se acomode la población como parte de la lucha contra la España vaciada.

Para la secretaria de Estado, estos proyectos, como ha sucedido con los dirigidos a comunidades energéticas, el Programa DUS 5000 para iniciativas singulares locales de energía limpia o la mayor cuantía de las ayudas del Moves III para municipios de menos de 5.000 habitantes, son «gratificantes», porque existe «mucho» tejido empresarial que quieren que vayan a «buen puerto» y con proyectos innovadores que van a permitir una transición energética más acelerada.

Por ello ha considerado una «mala noticia» que las poblaciones rurales -tal y como refleja el Observatorio de descarbonización rural- no se apueste por el vehículo eléctrico o el autoconsumo energético.

«Hay que identificar los cuellos de botella» para saber si el problema es de ayudas o de regulación, y para que eso «se revierta pronto y con carácter urgente y acelerado», ha defendido la secretaria de Estado.

Según el presidente de CIDE, Gerardo Cuerva, la zona rural no se puede desprender del desarrollo del país. «Se tiene que subir al tren de la transformación ecológica, aunque sea en el último vagón», por el «enorme potencial» que acumula, ha opinado.

Sara Aagesen le ha respondido que el entorno rural, «más que en el vagón de cola, tiene que tener una posición predominante».

En la presentación de los datos del Observatorio, el socio de Industria y responsable del área de regulación de energía de Deloitte, Oliverio Álvarez, ha recordado que el 16 % de la población de España (unos 7,5 millones de personas) vive en zonas rurales que ocupan el 84 % de la superficie total, y que para moverse por ellas utilizan vehículos de combustión que en el 80 % de los casos tienen más de 10 años (un tercio más de 20 años).

Por ello, el 94 % no piensa en comprarse un vehículo eléctrico en los próximos 5 años ni montar un cargador en su vivienda; así como tampoco valora el autoconsumo (el 42 % no se lo plantea).

Aunque el poblador rural está más concienciado que el urbanita sobre la transición energética y el cambio climático, el Observatorio refleja que el 40 % desconoce la potencia eléctrica que tiene contratada en su vivienda, y que el almacenamiento energético es «un gran desconocido», a pesar de que el 88 % de la potencia instalada de energía renovable está ubicada en el entorno rural y el 32 % de la energía eléctrica consumida en España es de origen renovable y rural.

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