En la lucha por descarbonizar la economía, la calefacción de edificios se erige como un desafío crucial, dado su impacto sustancial en el consumo de energía y las emisiones de carbono. Aunque mejorar la eficiencia energética de los edificios puede reducir las emisiones, la eliminación completa de las mismas se antoja inviable mientras dependamos de sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles.

En este contexto, se ha propuesto el hidrógeno como una solución para reemplazar la calefacción con combustibles fósiles en el envejecido parque inmobiliario europeo. No obstante, un informe elaborado por Jan Rosenow, director para Europa del Regulatory Assistance Project (RAP), tras analizar 54 estudios científicos independientes, concluye que el hidrógeno no desempeñará un papel importante en la calefacción doméstica.

Según Rosenow, “ni uno solo de los 54 estudios independientes sugiere que el hidrógeno para calefacción vaya a desempeñar o deba desempeñar un papel importante en el futuro”. Su análisis demuestra que, para la mayoría de países europeos, “el hidrógeno es una opción más cara y menos eficiente que otras alternativas mejores, como las bombas de calor y la calefacción urbana“, también conocida como red de calor o calefacción de barrio.

El informe destaca que países como el Reino Unido, España, Italia y Alemania deben prestar atención a estos resultados y no dejarse llevar por la idea de que el hidrógeno alimentará las calderas de gas en el futuro. Rosenow subraya la urgencia de implementar un paquete de medidas que despliegue tecnologías probadas en lugar de apostar por el hidrógeno.

Mercado español

En España, el mercado de la calefacción sigue dominado por calderas de combustibles fósiles, siendo el gas natural el más utilizado por el 40% de los hogares.

Un rápido despliegue de bombas de calor reduciría la factura de la calefacción en un 14%, disminuiría las importaciones de gas y las emisiones contaminantes, y estimularía el empleo y el PIB, según un estudio de Cambridge Econometrics.

Reino Unido

El Reino Unido ha descartado el uso del hidrógeno para la calefacción en viviendas después de dos años de oposición por parte de expertos independientes y comunidades afectadas.

En su Estrategia sobre el Hidrógeno, el Gobierno británico anunció la cancelación del último proyecto de prueba en Redcar, después de la cancelación en julio del proyecto en Whitby.

Aunque algunos estudios sugieren un papel limitado del hidrógeno en calefacciones híbridas, la evidencia científica apunta a que, en términos generales, el hidrógeno es menos eficiente, más costoso y más perjudicial para el medio ambiente que las alternativas como las bombas de calor o la calefacción urbana.

En conclusión, mientras las tecnologías del hidrógeno podrían evolucionar con el tiempo, las investigaciones actuales indican que su uso en la calefacción doméstica no será tan relevante como se ha propuesto, subrayando la importancia de adoptar soluciones probadas y efectivas para avanzar en la descarbonización de la calefacción residencial.

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