El proyecto internacional Iter para desarrollar la fusión nuclear como una fuente de energía limpia y prácticamente ilimitada ha sufrido también retrasos debido a la pandemia de la covid-19, pero confía en mantener su objetivo de iniciar los experimentos de fusión en 2035.

«El compromiso, y la fuerte petición de los países miembros, es mantener 2035, incluso si hay retrasos con el primer plasma», señaló hoy el director general del proyecto Iter, Bernard Bigot, en referencia a ese primer gran paso, previsto inicialmente para 2025, en el proceso para lograr fusión nuclear sostenible.

Bigot explicó que la covid-19 ha causado el cierre de talleres que elaboran los delicados componentes y ha interrumpido la cadena de suministro a las instalaciones del reactor, que se está construyendo en la localidad francesa de Cadarache.

«Pese a nuestros mejores esfuerzos, creo que tendremos algunos retrasos en el primer plasma y algunos sobrecostes» dijo Bigot en una rueda de prensa virtual para presentar la 28 edición sobre fusión que organiza el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con sede en Viena.

Con todo, aseguró que hasta final de año no se podrá evaluar el retraso en el proyecto.

El experto francés recordó el «desafío» que supone ensamblar con una «precisión milimétrica» los componentes de alto rendimiento que conforman el Reactor Termonuclear Experimental Internacional, Iter en sus siglas inglesas.

«Más dinero estaría bien (…), pero no se puede tener la ilusión de que un potencial gran logro en el campo de la tecnología (…) suceda en un instante», señaló preguntado por Efe si con más financiación, y ante la urgencia de tener energía limpia por la crisis climática, se avanzaría más rápido.

A ese respecto, el director general del OIEA, el argentino Rafael Grossi, recordó que el tema del cambio climático no formaba parte hace unas décadas del debate económico, político y económico.

Grossi afirmó que la fusión nuclear, que a diferencia de la fisión que se usa en las centrales atómicas no genera residuos radiactivos, no es «un empeño académico en busca de un unicornio energético».

«Lo que vemos es que está a la vuelta de la esquina. Hablamos de (la década de) 2040 y cuando miramos al calendario del Iter, lo que vemos es que estamos llegando rápidamente a ese momento.

El objetivo del Iter es probar la viabilidad de la fusión como fuente de energía.

La idea es lograr diez veces más energía que la necesaria para calentar hasta 150 millones de grados centígrados el plasma en el que dos núcleos atómicos ligeros se fusionarían para formar un núcleo más pesado, liberando mucha energía en el proceso.

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