El Plan de Recuperación que el Gobierno de España va a enviar este viernes a la Comisión Europea no es tan verde como lo pintan. Aun así, en comparación con otros países, el plan del Gobierno de Sánchez se encuentra entre los que más gasto verde incluye.

Un reciente estudio, el Green Recovery Tracker, realizado por E3G y el Instituto Wuppertal concluye que el proyecto de plan de recuperación de España alcanza una cuota de gasto verde del 31%, por debajo del 37% de referencia de la UE. Además, encuentran que el 17% (12.100 millones de euros) puede tener un impacto positivo o negativo en la transición verde dependiendo de la aplicación de las medidas pertinentes, lo que ilustra la importancia de un mayor escrutinio durante la posterior planificación, revisión y aplicación de las medidas de recuperación. Según el Gobierno, la participación del gasto climático del plan es del 39%.

Para llegar a esta conclusión, explican los autores que «nuestro cálculo de la participación del gasto verde tiene como objetivo reflejar el enfoque utilizado para la evaluación oficial de los planes nacionales de recuperación, que distingue entre medidas que contribuyen plenamente a la mitigación del clima (coeficiente del 100%) y medidas que contribuyen en parte (coeficiente del 40%). Por lo tanto, contamos completamente las medidas «muy positivas» para la participación del gasto verde, mientras que las medidas «positivas» se ponderan utilizando un coeficiente del 40%, que se aplica a los costos asociados».

Sin embargo, amén de quedarse cortos y no alcanzar el 37% que recomienda la UE, España se sitúa entre los mejores en cuanto a inversión verde se refiere. Los planes de España (31%), Finlandia (42%) y Eslovaquia (30%) se encuentran entre los que obtienen mejores resultados que los demás en cuanto a cuota de gasto verde. Polonia (18%), Portugal (19%) y Eslovenia (5%) están entre los que obtienen peores resultados.

«El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España es una gran oportunidad para luchar contra el cambio climático, ya que acelerará las inversiones y reformas que se identificaron (en el PNIEC) hasta 2023, y que generarán un efecto positivo en el empleo. Los resultados del Green Recovery Tracker para España son positivos y alentadores. Aun así, debemos seguir insistiendo en que los combustibles fósiles no deben recibir ayudas públicas directas o indirectas y que, en todo caso, deben estar muy estrictamente condicionadas», asegura Mikel González, profesor de investigación de BC3, el Centro Vasco de Cambio Climático.

Por su parte, Peter Sweatman, director general de Climate Strategy, afirma que «España ha publicado un plan que promueve una de las recuperaciones más positivas, verdes, digitales y justas de Europa. El plan se centra en los empleos locales creados por la eficiencia energética en los edificios, la innovación y la transformación de la movilidad. También requerirá una fuerte colaboración público-privada e interterritorial para cumplir su visión positiva a muy corto plazo».

Apoyo a combustibles fósiles

El Green Recovery Tracker analiza 14 proyectos de planes nacionales de recuperación de la UE, entre ellos los de Francia, Alemania, España, Portugal, Bulgaria, Rumanía, Estonia, Letonia, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, Bélgica, Finlandia y la República Checa. No son todos porque muchos de ellos se van a retrasar, y que según el E3G se sumarán al estudio próximamente.

El análisis asegura que al menos 8 planes nacionales de recuperación no cumplen los criterios para que el 37% del gasto sea verde. Además, el análisis combinado de las medidas de los 14 planes analizados muestra una cuota de gasto verde de sólo 24%. Por tanto, existe un riesgo importante de que las inversiones acaben violando el principio de «no causar daños significativos», ya que el 25% del potencial de gasto se destina a medidas negativas y a apoyar los combustibles fósiles.

Entre estas medidas destacan por ejemplo los 3.200 millones de euros en Polonia para la eficiencia energética, que pueden utilizarse para apoyar las calderas de gas o 244 millones de euros en Bulgaria y 600 millones de euros en Rumanía para infraestructuras de gas fósil, sin un claro potencial de uso para el hidrógeno verde.

«Cada euro que se gasta en actividades contrarias a la transición verde, como las inversiones en gas fósil, socava políticamente el Pacto Verde Europeo y es una apuesta contra su éxito. Por lo tanto, los gobiernos nacionales y la Comisión deben garantizar y demostrar que la financiación europea de la recuperación no apoya ninguna medida potencialmente perjudicial», sentencia Felix Heimann, investigador de E3G.

 

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