El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, se pronunció este miércoles a favor de la construcción de pequeñas centrales nucleares como parte de la reestructuración del sistema energético de la república báltica.

«Podemos hablar, por ejemplo, de centrales nucleares de pequeño tamaño. De momento, tenemos que centrarnos en producir energía verde y diversificar nuestras fuentes, lo que ya hemos hecho en cierta medida», dijo Nausedas a una radio local.

Las declaraciones del presidente lituano se conocen mientras sigue el debate en la Unión Europea (UE) sobre una propuesta para clasificar a la energía nuclear y al gas natural como fuentes «verdes» de energía para los 27.

Alemania ha calificado de «peligrosa» a la energía nuclear y continúa con la desconexión de los reactores que aún funcionan, mientras que Francia es partidaria de construir y de mejorar la tecnología nuclear, que considera muy segura.

Las declaraciones de Nauseda se conocen mientras que las autoridades del país muestran su preocupación por la seguridad de la central de Astravyets, en la vecina Bielorrusia, a unos 50 kilómetros de la capital lituana, Vilna, y casi una década después de que los lituanos rechazaran en un referéndum no vinculante la construcción de una nueva planta nuclear.

Esa central fue propuesta después de la lituana de Ignalina, de diseño soviético y similar a la Chernóbil que explotó en 1986, fuera cerrada en 2009 como una de las condiciones para el acceso de la república báltica a la UE, donde ingresó en 2004.

El nuevo proyecto nuclear, que iba a ser levantado cerca o en el mismo lugar que Ignalina, era una iniciativa conjunta báltica que se abandonó cuando Lituania se retiró tras el referéndum, celebrado en 2012.

La central de fabricación estadounidense GE Hitachi estaba asociada con la denominada central nuclear Visaginas, por el nombre del distrito del noreste lituano donde se localiza la planta de Ignalina.

Esta instalación, cuyo cierre afectó a la generación de energía en el país, fue utilizada como lugar de grabación de la serie «Chernobil», de la plataforma estadounidense HBO.

Mientras que Lituania se dispone a un debate energético planteado por las declaraciones de Nauseda, la discusión en la UE, los temores por la planta bielorrusa y el referéndum de 2012, Estonia sigue adelante con sus planes de levantar una central de pequeño tamaño diseñada por GE Hitachi, según medios especializados.

La más septentrional de las repúblicas bálticas también se enfrenta a problemas de suministro energético mientras que intenta reducir su dependencia de la explotación de esquistos bituminosos, fuente considerada de intenso uso de carbono para la generación de energía.

Letonia obtiene cerca del 56 % de su matriz energética de fuentes renovables, sobre todo recursos hidroeléctricos en el río Daugava, que atraviesa gran parte de su territorio antes de desembocar en el Golfo de Riga.

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