Cuando se habla de transición energética se busca el objetivo de conseguir una energía que sea barata, segura y limpia. Solo hay que mirar la Agenda 2030. Y parece que en el caso de Alemania no se cumple nada de ello.

La Oficina Federal de Auditoría de Alemania, lo que sería el Tribunal de Cuentas, ha publicado un nuevo informe sobre la transición energética en el país germano, también conocida como Energiewende, en el que critica con dureza este proceso.

Por un lado, critica el alto coste de la energía eléctrica, y por otro lado, que el suministro no es todo lo seguro que debería.

«Me preocupan los altos precios de la electricidad para los hogares privados y para las pequeñas y medianas empresas. Eso pone en riesgo la aceptación del proyecto de generación. Y pone en peligro la competitividad de Alemania», ha dicho Kay Scheller, presidente de la Oficina Federal de Auditoría.

La Oficina echa en cara al Gobierno alemán que tras cuatro años pidiéndoselo aún no ha explicado qué es para el ejecutivo de Merkel tener una electricidad barata. Alemania posee la electricidad más cara de la Unión Europea. Según el Tribunal de Cuentas, «el actual sistema de precios de la energía con sus tarifas, impuestos, gravámenes y recargos conducirá previsiblemente a precios de la electricidad cada vez más altos. Ya representan el 75% del precio de la electricidad. Todos los esfuerzos del gobierno federal hasta la fecha no han podido detener este desarrollo. Al contrario, esta tendencia continuará», avisa.

«Por tanto, es importante reformar fundamentalmente el sistema de componentes de precios regulados por el Estado. El Ministerio de Economía debe examinar cómo puede seguir adelante con una reforma integral de precios con el fin de imponer una carga financiera razonable a los consumidores finales en el futuro», aconseja Scheller.

Pero las críticas no son solo por el alto coste de la energía, sino también porque el suministro no es seguro 100%. Para la Oficina Federal de Auditoría, el Gobierno germano no ha hecho los trabajos suficientes para tener asegurado el suministro de electricidad. No existe nada que lo pueda medir.

«El seguimiento es incompleto en lo que respecta a los criterios de fiabilidad del suministro y seguridad del sistema. En cualquier caso, el sistema de monitoreo de BMWi hasta ahora no ha dicho nada o casi nada sobre aspectos clave. Esto incluye los aspectos de expansión y almacenamiento de la red, mantenimiento de la red, estabilidad de la red y fallas de suministro. Hay una necesidad urgente de actuar», asegura Scheller.

El Tribunal explica que ahora con la salida del carbón se pone en riesgo el suministro eléctrico ya que se está en un proceso de aumento de la demanda importante con los nuevos usos energéticos, movilidad eléctrica, bombas de calor, etc.

Pero sobre todo, es que el Gobierno de Merkel no ha realizado ningún tipo de prueba de estrés al sistema eléctrico. No sabe cómo actuará cuando se formen las tormentas perfectas, cambios meteorológicos extremos, etc. Es por ello que recomienda al Ministerio de Economía que examine con urgencia distintos escenarios completos, actuales y realistas; esto también incluye un escenario del “peor de los casos” en el que confluyen varios riesgos previsibles.

Si no cumple con ello, tener una electricidad más barata y un sistema eléctrico más seguro, servirá de muy poco la transición energética. «Se está poniendo en riesgo la competitividad del país», asegura la Oficina. En definitiva, «el gobierno federal sigue gestionando de forma insuficiente la transición energética».

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