España continúa en las últimas posiciones europeas del Barómetro de electromovilidad elaborado por la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) en el primer trimestre de este año, con unas cifras similares a las obtenidas al cierre del ejercicio anterior.

Así, el país alcanzó una valoración general de 20,9 puntos sobre 100 en el indicador global de electromovilidad, que valora la penetración de vehículos electrificados y la instalación de infraestructura de recarga de acceso público. Esto supone 2,3 puntos más.

Esta puntuación acentúa la brecha con la media europea, que se sitúa en una valoración de 44,5 puntos sobre 100, con un crecimiento de más de cuatro puntos en el primer trimestre de 2021.

«A pesar de no haberse podido actualizar la información relativa a la infraestructura de recarga en los otros países del entorno europeo, el crecimiento más acelerado de otros estados mantiene a España la tercera por la cola en electromovilidad», ha lamentado Anfac.

 

PENETRACIÓN DEL VEHÍCULO ELECTRIFICADO

En concreto, en cuanto a la penetración del vehículo electrificado, durante el primer trimestre España descendió una posición en el ranking europeo. Con 34 puntos sobre 100, creció 2,4 puntos, mucho menos que la media europea, que aumentó en 9,3 puntos.

Esto sitúa al país solo por delante de Hungría y República Checa cayendo por debajo de Italia, que incrementó su puntuación en 5,9 puntos en el último trimestre debido, en gran parte, al plan de ayudas puesto en marcha en el país transalpino. La media europea se situó en los 73,7 puntos.

«Nos encontramos en un punto de inflexión, crucial si queremos que la electromovilidad sea una realidad en nuestras ciudades y carreteras. Es hora de implantar medidas eficaces que, con el apoyo de la Administración, aceleren la transición del vehículo y, por lo tanto, cumplamos con los objetivos de descarbonización y de renovación del parque. Hay una amplia oferta, pero todavía una escasa demanda», ha subrayado el director general de Anfac, José López-Tafall.

El directivo ha indicado que en el próximo trimestre y en el resto del ejercicio se podrán ver los efectos del Plan Moves III en función de su puesta en marcha en las distintas autonomías.

«Estas ayudas son necesarias, pero es igualmente necesario avanzar en las medidas y gobernanza del despliegue de infraestructura, así como no introducir incertidumbre en la ciudadanía, darle tranquilidad sobre el futuro de la movilidad y los vehículos», ha añadido López-Tafall, refiriéndose a la consolidación de las etiquetas medioambientales de la Dirección General de Tráfico (DGT).

 

INFRAESTRUCTURA DE RECARGA

En cuanto a la infraestructura de recarga, la mayor implantación del vehículo eléctrico contrasta con el desarrollo de puntos de carga, que solo ha crecido en 2,2 puntos en el trimestre, hasta una valoración global de 7,8 puntos sobre 100.

«Hay que tener en cuenta que, aunque los datos europeos no se han podido actualizar, esta mejora no es suficiente para cambiar la posición de España con respecto al resto de países, manteniendo así el cuarto lugar por la cola. En el anterior trimestre, la media de los países europeos se situaba en 15,3 puntos, por lo que vemos que la brecha con el continente es cada vez más relevante», ha lamentado Anfac.

En concreto, en España se alcanzaron los 11.517 puntos de carga en el primer trimestre de este año, un 34% más. «Sin embargo, este crecimiento se produce en niveles de potencia asociados a carga lenta, inferior o igual a 22 kilovatios (kW)», ha indicado la asociación, que explica que el 83% de los nuevos puntos se sitúan en ese rango de potencias.

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