La Hoja de Ruta del Biogás, que ha sacado a consulta el Ministerio para la Transición Ecológica, estima que su producción se habrá multiplicado por 3,8 en 2030 con respecto a 2019, hasta superar los 10,4 teravatios hora (TWh).

Según ha informado este jueves el Ministerio, el 45 % de la producción de biogás en 2030 se consumiría directamente, en usos térmicos o eléctricos, sobre todo en la industria, mientras que el restante 55 % se transformaría en biometano para su uso en movilidad pesada, por ejemplo en flotas municipales de limpieza o recogida de residuos, o se podría inyectar en la red, si es rentable económicamente hacerlo.

Alrededor del 1 % del gas que se consuma en 2030 por esta vía debería tener origen renovable, desplazando con ello al gas de origen fósil.

El uso en el transporte facilitará el cumplimiento del objetivo del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) de alcanzar una cuota de energía renovable del 28 % en 2030, así como los hitos europeos de penetración de biocombustibles avanzados en los carburantes, que deberán llegar al 3,5 % del total ese mismo año, según el Ministerio.

Asimismo, la consecución del objetivo planteado en la Hoja de Ruta para 2030 permitirá alcanzar una reducción de 2,1 millones de toneladas de CO2 equivalente cada año y su producción contribuirá a evitar las fugas de metano a la atmósfera, un gas que presenta un potencial de efecto invernadero muy superior al del CO2.

La Hoja de Ruta contempla cinco ejes de actuación con 43 medidas concretas, entre las que sobresalen la creación de un sistema de garantías de origen, similar al de la electricidad renovable para que los consumidores puedan distinguir el biogás del gas fósil convencional, y el establecimiento de objetivos de penetración, como en el caso de los biocarburantes.

Uno de los ejes son los instrumentos regulatorios, que incluyen las garantías de origen, con independencia de que el biogás se consuma directamente o se transforme en biometano; la agilización y homogeneización de los procedimientos administrativos en todo el territorio nacional, y la mejora de la normativa de residuos para facilitar la obtención de gas renovable y el uso posterior resultante tras el proceso anaeróbico, principalmente como fertilizante.

 

POSIBLES CUOTAS DE VENTA O CONSUMO DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO

Asimismo, establece instrumentos sectoriales, como el potencial establecimiento de objetivos anuales de penetración en la venta o consumo de biogás, con cuotas de obligado cumplimiento.

Otra medida sectorial es el fomento de la producción de gas renovable en zonas con abundante materia prima, donde haya industria agroalimentaria o plantas de tratamiento de residuos y compostaje, junto con medidas para promover el consumo en el lugar, en flotas de vehículos, en usos térmicos o en la producción de hidrógeno, o bien la sustitución del gas fósil vehiculado en los gasoductos siempre que ésto sea rentable.

La Hoja de Ruta también incluye instrumentos económicos, como la mejora del tratamiento fiscal y ayudas al biogás, algunas condicionadas a cumplir requisitos de reducción de CO2.

Estas ayudas se añadirían a las existentes, como las del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE) y otras de programas europeos.

La propuesta del Ministerio incluye también instrumentos transversales para priorizar los proyectos de biogás en zonas de transición justa, introducirlo en pliegos de contratos públicos, divulgar sus ventajas, crear comunidades energéticas y grupos de trabajo para facilitar su implantación.

El último eje es el impulso de la I+D+i a través del fomento de la investigación para reducir las emisiones de gases contaminantes, producir nuevos residuos biodegradables y aumentar el consumo de biogás en la industria y el transporte.

La Hoja de Ruta del Biogás está enfocada en la valorización de residuos (agropecuarios, municipales y lodos de depuradora) e impulsará el aprovechamiento del biogás por dos vías: la producción de electricidad y calor útil, sobre para la industria, y su transformación en biometano para consumo del transporte pesado y sustitución del gas natural de origen fósil.

Asimismo, apuesta por una gestión sostenible basada en la proximidad que no aumente la huella de carbono durante los procesos de producción, transporte y consumo.

Se centra en la tecnología de digestión anaerobia, la más madura para obtener biogás a partir de residuos municipales y de industrias agroalimentarias, lodos de depuración, restos de cultivos y excrementos del ganado.

En España hay 146 instalaciones de biogás, de las que 129 estuvieron operativas en 2020, un año atípico por la pandemia de la covid, con una producción energética de 2,74 TWh.

De las plantas operativas, 46 están asociadas a vertederos, 34 a estaciones de depuración de aguas residuales, 13 al sector agropecuario, siete al sector del papel y el resto al sector químico, el alimentario y otros.

Tan sólo una instalación en España, ubicada en Madrid, convierte el biogás en biometano –con las mismas propiedades que el gas fósil– y lo inyecta en la red de gasoductos.

El desarrollo del biogás en España es modesto dentro de Europa, donde hay cerca de 19.000 instalaciones y 725 inyectan biometano a la red gasista.

No obstante, el Ministerio señala que España tiene industrias de gran tamaño en los sectores agropecuario, agroalimentario y de gestión de residuos que pueden activar el mercado rápidamente.

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