España emitió 275,3 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2020, un año marcado por la irrupción de la pandemia del coronavirus a nivel mundial. La cifra supone una caída del 12,4 por ciento del volumen de emisiones respecto al año anterior, según datos del Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero y otros Gases contaminantes.

Los datos, presentados este jueves por el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico a la Comisión Delegada de Asuntos Económicos reflejan que las emisiones en España se sitúan un 5,2 por ciento de las existentes en 1990 y se han reducido un 37,8 por ciento respecto a las de 2005.

 

 

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y de contaminación atmosférica, excepto el amoniaco, descendieron durante el año 2020 en buena medida por la contribución de la producción renovable procedente de la hidráulica y de la solar fotovoltaica, según datos del Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero y otros Gases contaminantes.

Así, el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico informa de que las emisiones son ahora un 5,2 por ciento inferiores a las de 1990 y un 37,8 por ciento menores a las del año 2005.

A este descenso contribuyó en 2020 el incremento de un 23,9 por ciento de la producción eléctrica hidroeléctrica y un 65,4 por ciento en la producción solar fotovoltaica.

 

 

La industria redujo de manera generalizada en la mayoría de sectores, sobre todo por la caída en la producción de aluminio primario y de la producción o transformación de metales no férreos.

Por otro lado, el impacto de la pandemia del COVID-19 y el parón de la economía para evitar su propagación se tradujo en una reducción del 19 por ciento en las emisiones del transporte; un descenso en la demanda de la energía eléctrica de un 5,5 por ciento.

Al mismo tiempo, creció la producción de energía renovable, con un aumento del 44 por ciento del total de electricidad generada en 2020 en España a consecuencia, sobre todo, del incremento en el último año del 23,9 por ciento en la producción hidráulica y del 65,4 por ciento en la producción de solar fotovoltaica.

Según valora el inventario del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, esto se debió, asimismo a la menor producción de los ciclos combinados, un 20,3 por ciento menos que en el 2019, y de las centrales de carbón, que apenas representaron el 2 por ciento del mix energético.

Las reducciones generalizadas en la industria, lideradas por un descenso de la producción de aluminio primario y de la producción o transformación de metales no férreos, suponen una rebaja del 9,3 por ciento en las emisiones de GEI y a ello también contribuyó, aunque en menor medida la reducción de las emisiones en el uso de gases fluorados (-13%) y el sector residuos (-0,5%).

 

 

Por otro lado, las emisiones de otros gases contaminantes llegaron a 127 kilotoneladas de óxidos de azufre (SOx), 693 kt de óxidos de nitrógeno (NOx), 554 kt de compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM), 483 kt de amoniaco (NH3) y 123 kt de material particulado inferior a 2,5 um (PM2,5).

De ese modo, el nivel de emisiones se ha reducido en 2020 respecto al ejercicio previo a la pandemia en la mayoría de los principales contaminantes atmosféricos: dióxido de nitrógeno, NOx (-15,1%), óxidos de azufre, SOx (-23,9 %), compuestos orgánicos volátiles no metánicos, COVNM (-5%) y partículas finas, PM2,5 (-5,6%). El NH3 (amoniaco) es el único contaminante atmosférico que ha aumentado (2,7%) sus emisiones con respecto a 2019.

Con estas cifras, los cinco contaminantes atmosféricos con objetivos de reducción de emisiones cumplieron en 2020 el compromiso de reducción fijado para España excepto el amoniaco (NH3), que aumentaron un 0,7 por ciento respecto a las de 2005 cuando el objetivo de reducción de la normativa de la Unión Europea establecía un 3 por ciento.

En cuanto a las emisiones de NOx, en 2020 registraron un descenso del 15,1% respecto al año anterior. Este descenso estuvo fundamentalmente relacionado con una disminución del 21 por ciento en las emisiones debidas a la generación eléctrica.

 

 

El inventario refleja que 2020 fue un año extremadamente cálido y normal en cantidad de precipitación, lo que explica, junto con las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19, la disminución en la demanda de energía eléctrica del 5,5 por ciento.

En concreto destaca el descenso en el uso de energías fósiles y el incremento de las energías renovables, que favorecieron también el descenso en las emisiones de este sector.

Por otro lado, el informe expone que las emisiones de NOx del transporte por carretera se redujeron en un 21 por ciento, a lo que contribuyeron las restricciones a la movilidad asociadas a la pandemia, así como la continua mejora tecnológica del parque automovilístico.

En cuanto a las emisiones de los compuestos orgánicos volátiles distintos del metano (COVM), el Inventario concluye que en 2020 disminuyeron un 5 por ciento en el conjunto de España. Estas, fundamentalmente, se deben al uso de disolventes (41,1% del global de las emisiones), y este grupo de actividades experimentó un descenso del 3,9 por ciento.

Igualmente, se registran disminuciones de las emisiones debidas al consumo de combustibles en los sectores residencial, comercial, institucional (-0,9%), que también tienen incidencia en la reducción de emisiones de COVNM.

Por otro lado, las emisiones procedentes del carbón también cayeron, según refleja el Inventario Nacional. Así, precisa que las emisiones de SOx cayeron un 23,9% debido a una fuerte disminución del consumo de carbón, que ha provocado el descenso del 54,8 por ciento de las emisiones del sector de la generación eléctrica,, que pasan de ser responsables del 18,7 por ciento de las emisiones totales de este contaminante a nivel nacional al 11,1 por ciento.

Otros descensos destacables, aunque menores en términos absolutos, son los de las industrias manufactureras y de la construcción (-17,2%) y la navegación doméstica (-37%).

Las emisiones de NH3 en 2020, generadas en un 96,7 por ciento por las actividades agrícolas y ganaderas, aumentaron un 2,7 por ciento a nivel nacional respecto al año anterior, fundamentalmente por un incremento de los fertilizantes nitrogenados inorgánicos (incluye la fertilización con urea).

Finalmente, respecto a las emisiones de partículas en suspensión, PM 2,5, también cayeron, un 5,6 por ciento, por las disminuciones registradas en las industrias manufactureras y de la construcción (-10,5 %) y del transporte por carretera (-21,8 %).

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