Francia pretende aprovechar su presidencia de la Unión Europea (UE) en el primer semestre de 2022 para reclamar, como viene haciendo con España, una reforma del mercado energético que se traduzca en cambiar el método de cálculo del precio mayorista de la electricidad, que desde hace meses depende sobre todo del gas.

El ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, dijo este viernes que esa reforma que su país pretende impulsar junto a España -hasta ahora sin éxito- es «indispensable» porque el aumento del costo de la energía no va a ser algo transitorio y en el momento actual «necesitamos más estabilidad».

«No queremos que el precio de la electricidad en Francia o en España o en otra parte dependa del costo marginal de las plantas de gas en el este de Europa», subrayó en un encuentro con la prensa dedicado a la presentación de sus prioridades durante el semestre de presidencia francesa de la UE.

El precio en el mercado mayorista se fija en función de la última fuente de producción que cubre la demanda, que acostumbra a ser el gas. Esa es una de las razones de que la electricidad se haya encarecido este año a niveles récord, junto al aumento de los derechos de emisión del dióxido de carbono.

El ministro francés señaló que otra de sus prioridades al frente de la UE será la adopción por los Veintisiete durante ese semestre de un texto sobre el llamado mecanismo de ajuste de carbono en las fronteras exteriores, que debería fijar peajes para equiparar los costos medioambientales de los productos importados con las reglas exigidas en el mercado único.

Le Maire indicó que también dedicará esfuerzos a la reforma de las reglas del Pacto de Estabilidad, aunque sobre ese punto reconoció que «puede tardar tiempo» porque «tenemos que hacer lo posible para lograr un consenso».

A su juicio, ese debate tiene que partir de la situación actual en la que se ha producido una divergencia en los niveles de deuda de los países miembros, lo que significa que la regla del límite del 60 % del producto interior bruto «está caduca».

Los principios que deben marcar esa reforma son tener en cuenta las necesidades de inversión para la transición energética y tecnológica y «restablecer unas finanzas públicas saneadas».

Francia, que organizará un Ecofin informal en París el 25 y 26 de febrero próximo, pretende avanzar en mecanismos para la financiación de las empresas europeas, lo que pasa por hacer más progresos en la unión bancaria y en la unión del mercado de capitales, pero también en el proyecto del euro digital (una especie de criptomoneda).

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