La construcción del tramo de gasoducto Nord Stream 2 en las aguas territoriales de Dinamarca deberá finalizar en abril, según el jefe de inversiones del gigante gasístico ruso Gazprom, Alexandr Demchenko.

«El posible plazo del fin de las obras de este tramo es abril de 2021», afirmó el empresario, citado por la agencia RIA Novosti.

Demchenko afirmó que en estos momentos se trabaja en las aguas territoriales de Dinamarca, «el tramo principal que todavía no ha sido terminado».

El empresario confirmó la decisión de Gazprom de concluir las obras de este proyecto pese a las sanciones de Estados Unidos, pero indicó que la compañía se ve obligada a limitar la información que ofrece a los medios de prensa, ya que Nord Stream 2 está sujeto a fuertes presiones internacionales.

El consorcio Nord Stream 2 AG anunció el pasado sábado el comienzo del tendido en aguas danesas de las tuberías submarinas del gasoducto que transportará gas ruso a Alemania por el fondo del mar Báltico.

El barco «Fortuna», registrado en Rusia, procedió al tendido de los 120 kilómetros de tuberías en territorio de Dinamarca después de que las pruebas marinas realizadas en la zona desde el 24 de mayo fueran consideradas exitosas, y que el navío recibiera la autorización para operar en la zona económica exclusiva danesa.

Los trabajos llevaban suspendidos desde diciembre de 2019, cuando la compañía suiza Allseas, encargada hasta entonces de la construcción del tramo submarino de Nord Stream 2, anunció su retirada definitiva del mar Báltico después de que Estados Unidos introdujera sanciones contra el proyecto gasístico.

Tras un año de pausa y búsqueda en vano de otras alternativas, Rusia asumió finalmente la construcción del tramo final de la obra.

Hasta la fecha se ha completado el 94 % de los dos hilos del gasoducto (2.300 de 2.460 kilómetros), que podrá llevar 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año a Europa.

En Europa, el gasoducto despierta inquietudes en varios países, sobre todo en el este del Viejo Continente, al considerar que incrementa la dependencia energética de la Unión Europea de Rusia.

EEUU quiere frenar el proyecto mediante sanciones porque considera que el gasoducto refuerza a Rusia, crea riesgos para Europa al hacerle dependiente del gas ruso y amenaza la seguridad energética de Ucrania.

En eso el nuevo secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, mantiene la misma postura que su antecesor, que ya era apoyado por Polonia y los países bálticos.

Rusia acusa a EEUU de «competencia desleal», cuyo objetivo sería allanar el camino para la entrada del gas licuado estadounidense, más caro que el gas natural ruso.

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