El ministro húngaro de Exteriores, Péter Szijjártó, dijo hoy que su país se conectará a finales de año al Corredor Sur de Gas, un proyecto crucial para Europa para reducir la dependencia del gas ruso y que debe ser expandido a Europa Central.

«A finales de año los gasoductos húngaros serán conectados a los gasoductos de Serbia. Es importante para Hungría recibir gas a través del Corredor Sur», señaló el ministro tras reunirse con su homólogo azerbaiyano, Jeihun Bayrámov.

Szijjártó señaló que Hungría podrá comprar a Azerbaiyán importantes volúmenes de gas entre 2023 y 2024, y según dijo, ya han comenzado las negociaciones con la empresa estatal de petróleo SOCAR para la construcción de los gasoductos necesarios.

A su vez, en su reunión con el ministro azerí de Energía, Parviz Shahbazov, el titular de Exteriores de Hungría expresó el interés de Budapest en que el Corredor Sur de Gas «se expanda a Europa Central», destacando la importancia de los interconectores.

Azerbaiyán comenzó el pasado 31 de diciembre a suministrar gas a través del gasoducto Transadriático (TAP), el último tramo del Corredor Sur de Gas.

El Transadriático, de 878 kilómetros de longitud, conecta el gasoducto de Gas Natural Transanatolio (TANAP) en la frontera turco-griega en Kipoi, cruza Grecia y Albania y el mar Adriático y finaliza en el sur de Italia, por lo que puede facilitar el suministro de gas a varios países del sureste de Europa.

El TAP también está conectado a Bulgaria a través de un ramal que sale desde Grecia. El gas a Hungría saldrá desde Serbia, que estará interconectado con Bulgaria previsiblemente en la segunda mitad del año.

El Corredor Sur de Gas tiene una capacidad de bombeo de unos 16.000 millones de metros cúbicos de gas anuales extraídos del yacimiento Shah Deniz, de los que unos 10.000 millones serían para Europa y el resto a las regiones occidentales de Turquía.

En 2021, más de 5.000 millones de metros cúbicos de gas de Azerbaiyán se suministrarán a Europa a través de esta infraestructura gasística.

Actualmente, se está discutiendo la expansión del proyecto a los países de los Balcanes Occidentales.

El gasoducto, que tiene una longitud de 3.500 kilómetros y un coste de unos 33.000 millones de dólares, tiene entre sus objetivos llevar el gas que Azerbaiyán extrae de sus ingentes reservas en el mar Caspio hasta los clientes europeos y, de esa forma, diversificar las fuentes de energía de los países miembros de la Unión Europea.

El presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, inauguró el Corredor Sur de Gas en 2018.

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