El Gobierno italiano estudia gravar los beneficios que obtienen las centrales eléctricas no emisoras de carbono en el mercado mayorista para intentar mitigar las alzas en el recibo energético, derivadas de los altos precios del gas en los mercados internacionales.

«Creo que es una opinión compartida dentro del Gobierno que aquellos que, en esta situación particular, están registrando beneficios extra deben de alguna manera contribuir a la fiscalidad general para ayudar a las categorías más desfavorecidas», dijo hoy el ministro de Desarrollo Económico y miembro de la ultraderechista Liga, Giancarlo Giorgetti, en una comparecencia con los medios.

Preguntado sobre si el Ejecutivo de Mario Draghi se plantea elevar la tributación de los márgenes extra de las eléctricas, dijo: «Se está estudiando la situación, pero creo que se irá en esa dirección».

Italia podría seguir así el camino iniciado por el Gobierno de España, que aprobó el año pasado un plan para mitigar los costes del recibo energético, que pasa entre otras medidas por reducir los beneficios que obtienen las centrales eléctricas que no emiten carbono por cobrar en el mercado marginalista el mismo precio que las que sí emiten.

Por su parte, el líder de la Liga, Matteo Salvini, cargó en el mismo acto contra el grupo energético Enel, matriz de la española Endesa, para decir que sus directivos deberían sentir «la responsabilidad social de reconocer que están haciendo márgenes de locura» y «devolver parte de las ganancias a familias y empresas».

Los elevados precios del gas en los mercados internacionales y los derechos de emisión de CO2 disparan desde hace meses las facturas de la luz y el gas, que pesan sobre los hogares y las empresas, algunas de estas últimas están teniendo problemas para continuar con su producción.

En la Unión Europea, el precio mayorista de la luz se fija tras casar la oferta de los productores con la demanda prevista por los gestores del sistema, mediante un sistema marginalista que implica que la última tecnología en entrar (generalmente la más cara) sea la que marque el precio al que serán retribuidas todas las centrales que aporten energía.

Países como Italia, España o Francia han pedido una reforma del mercado eléctrico, pero la propuesta no cuenta con el respaldo de socios como Alemania, Austria, Dinamarca o Países Bajos.

Draghi admitió en una rueda de prensa el lunes que las empresas que «han obtenido grandes ganancias con este aumento del precio del gas» deberían compartirlas «con el resto de la sociedad», pero no entró en detalles sobre los mecanismos que se están analizando.

Su Gobierno ha reservado más de 8.000 millones de euros entre julio del 2021 hasta marzo del 2022 para congelar temporalmente los cargos fijos del sistema en electricidad y gas, y dar subvenciones a las familias vulnerables.

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