La Comisión Europea (CE) aprobó este viernes el nuevo «mecanismo de capacidad» propuesto por Bélgica, un esquema de ayudas públicas a proveedores para que garanticen el suministro eléctrico que el Gobierno belga considera fundamental para cumplir su meta de abandonar la energía nuclear en 2025.

El Ejecutivo comunitario considera que este mecanismo está «bien diseñado» y ayudará a garantizar el suministro, en particular con vistas al fin del nuclear en cuatro años, «mientras que asegura que las posibles distorsiones de la competencia se mantienen en el mismo», según explicó en un comunicado su vicepresidenta y responsable de Competencia, Margrethe Vestager.

La Comisión, que abrió una investigación en profundidad sobre este esquema, ha descartado sus temores iniciales de que el esquema pudiera dejar en desventaja a ciertas tecnologías o reducir los incentivos para que el operador eléctrico belga mejore las interconexiones con otros países.

«El objetivo del mecanismo de inversión es introducir una flexibilidad suficiente en el sistema como para hacer posible alcanzar un 100 % de energía renovable», dijo en Twitter la ministra de Energía belga, Tinne Van der Straeten, celebrando la autorización comunitaria.

Este mecanismo funciona a través de un sistema de subastas, en el que los operadores que ganen la puja recibirán remuneración a cambio de asegurar que estarán disponibles para proporcionar energía cuando haya falta de suministro.

Estas ayudas se darán en forma de un «pago por capacidad» durante toda la duración de los acuerdos, que irá de uno a quince años, y el objetivo es garantizar el suministro en situaciones de estrés de la red eléctrica.

«El mecanismo pone el acento en proyectos innovadores de baterías, la gestión de la demanda y el almacenamiento», explicó la ministra de Energía, del partido ecologista Groen.

El fin de la actividad de los siete reactores nucleares que tiene Bélgica para 2025 fue parte del acuerdo de coalición que, tras un año de negociaciones, permitió en 2019 formar un gobierno con socialistas, liberales, democristianos y verdes, en el que estos últimos ocupan cinco de las veinte carteras ministeriales.

Elia, gestor de la red eléctrica, calcula que, tras el apagón nuclear, Bélgica tendrá que importar electricidad durante 6.000 horas para cubrir sus necesidades y que para evitar este escenario necesita aumentar en 3,6 GW su capacidad de producción de aquí a 2025.

En este contexto, el Gobierno no descarta tener que prolongar la vida de los reactores más nuevos (Thiange 3 y Doel 4) más allá de 2025, aunque la decisión no se tomará hasta que hayan concluido las subastas del nuevo mecanismo de capacidad y se haya hecho una evaluación sobre la seguridad del suministro, prevista para noviembre.

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