Representantes de industrias que han participado este jueves en el 18 Encuentro Anual de Energía de IESE consideran necesaria la neutralidad tecnológica y un abaratamiento de los costes de producción para impulsar la demanda de hidrógeno.

La presidenta del Consejo de Air Liquide España, Teresa Rasero, ha dicho que el hidrógeno está adquiriendo un impulso sin precedentes, con grandes empresas que han emprendido proyectos, pero hay que lograr un equilibrio entre innovar y reinvertarse, y ofrecer valor en las operaciones actuales.

Ha señalado que el hidrógeno puede ser una solución rentable en muchas áreas y su desarrollo está siendo más rápido de lo que se pensaba, pero es importante «hacerlo económicamente viable».

En su opinión, se debe empezar con todas las formas de hidrógeno que puedan proporcionar una reducción significativa de emisiones de CO2 y ha añadido que «tenemos que garantizar neutralidad tecnológica que permita acelerar desarrollos con baja huella ecológica» para incorporar nuevas aplicaciones y tecnologías.

Ha explicado que a los precios actuales del hidrógeno verde -el que se genera a partir de electricidad procedente de fuentes renovables- es difícil encontrar una industria que pueda pagar ese precio.

«Es muy importante que todas las tecnologías compitan y se cree demanda», ha dicho Rasero, que cree importante que los fondos de recuperación y resiliencia se destinen a apoyar proyectos que tengan viabilidad.

En su opinión, hay que elegir bien los proyectos por los que se apuesta, pues si no se hace, se perderá la oportunidad tan importante que se ha abierto.

Rasero cree que hace falta un desarrollo regulatorio claro, plantas de producción , hidrogeneras y aportar agilidad a procesos administrativos y ha advertido sobre los efectos de intentar hacer la transformación por «motivación negativa», poniendo trabas que resten competitividad a la industria.

El director general de la patronal siderúrgica, Unesid, Andrés Barceló, también ha defendido la neutralidad tecnológica para que la industria pueda producir a un precio razonable, y «el precio del hidrógeno hoy es todo menos razonable».

Barceló, que ha advertido de que se están regulando cosas que «no existen todavía», ha indicado que el hidrógeno «es muy prometedor», pero hay que ir a un precio efectivo por megavatio/hora y ha pedido «un poco de realismo» porque Europa no va a ser inmediatamente líder mundial en producción de hidrógeno ni tener la independencia tecnológica.

Ha subrayado que hay que hacer inversiones en I+D, pero «nadie puede pensar que la inversión en I+D va a venir por la vía de préstamos» y ha señalado que España tiene el problema de que los centros de decisión de muchas empresas no está aquí, por lo que hay que ayudar a los ejecutivos de multinacionales que están en España a que convenzan a sus matrices de que es un buen sitio para invertir.

Por su parte, el vicepresidente de Ingeniería de Iveco Trucks, Pablo Cebrián, ha dicho que los objetivos de emisiones para el transporte que ha marcado la UE son «dificilísimos» de alcanzar con la tecnología que existe hoy y requiere un gran esfuerzo porque el camión y el autobús tiene una variedad de emisiones importantes y las autonomías actuales de estos vehículos es muy difícil conseguirlas con baterías.

Ha señalado que para llegar al punto al que ha llegado la industria de automoción, con una fiabilidad muy buena, se ha tardado mucho, y volver a reinventar esa industria requiere colaboración de todos los actores y, sobre todo empezar y atreverse a poner proyectos en marcha, aunque no sean perfectos.

En el panel también ha intervenido el presidente de Eolia Renovables y ex-secretario de Estado de Energía, Nemesio Fernández-Cuesta, que ha afirmado que el problema que tiene hoy el hidrógeno son los costes.

Ha afirmado que hay que reducir su precio de 5 dólares por kilo de hidrógeno a un dólar por kilo para que pueda entrar en entornos competitivos, primero con el hidrógeno azul.

También sería necesaria una reducción del precio de la electricidad hasta los 20 dólares/megavatio hora (MWh), unos 16 euros MWh, para que entre en la senda de la competitividad frente a los 45 euros/MWh actuales, así como reducir el coste de los electrolizadores -que descomponen el hidrógeno y el oxígeno mediante corriente eléctrica- en un 80 %.

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