La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado que las subidas del precio de la energía están empezando a afectar también a la producción y el transporte de productos de alimentación, por lo que el incremento está llegando ya a la cesta de la compra de los españoles, según ha informado en un comunicado.

En concreto, desde enero de 2021, el IPC de los alimentos y bebidas no alcohólicas se ha incrementado un 1,5%, un dato que la OCU califica de «preocupante» ya que afecta directamente a las economías más vulnerables, y más cuando el 45% de los hogares ha sufrido una pérdida de ingresos durante el año pasado, según una reciente encuesta sobre el índice de solvencia familiar realizado por la organización.

De esta forma, las partidas que más han subido en este periodo son los aceites y las grasas (20%), el agua mineral, los refrescos y los zumos (7,4%), la fruta fresca (4,6%), los huevos (3,5%) y la carne de ave (3%).

Entre los pocos alimentos que bajaron sus precios destacan las legumbres y hortalizas frescas, que cayeron un 1,3% y el pescado, fresco y congelado (-1,2%).

Por otro lado, OCU ha advertido de que estas subidas no han afectado por igual a todas las regiones. Así, entre las que más han sufrido el incremento de precios destacan Galicia (2,3%), Cantabria (2,1%), Navarra (2,0%), además de Melilla (2,6%), mientras que se ha sentido bastante menos en Canarias (0,6%) y La Rioja (0,9%), así como la ciudad de Ceuta (0,3%).

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