Un equipo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) se reunió este lunes con representantes gubernamentales japoneses y de la compañía eléctrica Tepco con la misión de revisar el plan del vertido del agua contaminada y tratada de la central nuclear de Fukushima.

«Ofreceremos nuestra experencia antes, durante y después del vertido del agua tratada en las instalaciones de Fukushima», afirmó el director de la Oficina de Coordinación de la Seguridad Tecnológica y Física de la OIEA, Gustavo Caruso, quien encabeza la misión en Japón.

El Gobierno japonés solicitó a la OIEA que revisase su controvertido plan, anunciado en abril del año pasado y previsto para el 2023, que tiene como objetivo verter al mar el agua contaminada y tratada de la central.

Para ello, la OIEA ha conformado un equipo de trabajo que realizará varias misiones al país para «asegurar la protección de las personas y del medio ambiente», según declaraciones de Caruso.

El director de esta misión de la OIEA subrayó la importancia de realizar la evaluación de forma «objetiva» y de mandar «un mensaje de transparencia y confianza a los ciudadanos de Japón y del mundo».

«Solicitamos la más estricta y transparente evaluación», dijo por su parte Keiichi Yumoto, director general para la respuesta al accidente nuclear del ministerio de Economía, Comercio e Industria nipón presente en la reunión.

Esta primera misión del equipo de trabajo de la OIEA arranca hoy en Tokio y continuará con la visita este martes a la central de Fukushima para «revisar que las acciones, planes, datos y documentos cumplan los estándares internacionales de seguridad», detalló Caruso.

El equipo de la OIEA lo conforman también expertos independientes de todo el mundo, clarificó el director de la misión, con la intención de «reunir un gran nivel de conocimiento, habilidades y diversidad».

Los expertos externos de esta misión de la OIEA a Japón son de Argentina, China, Francia, Corea del Sur, Rusia, Estados Unidos, Vietnam y Reino Unido, a falta de dos miembros de Australia y Canadá que por las restricciones de viaje a causa de la covid-19 no han podido personarse.

Los representantes del organismo y los expertos internacionales comenzaron a llegar la semana previa y está previsto permanezcan en Japón hasta el día 21, donde revisarán la viabilidad y seguridad del plan del vertido junto a las autoridades niponas y la compañía eléctrica Tepco.

Las reuniones para conformar este equipo de trabajo comenzaron el noviembre pasado y estaba previsto que visitaran el país en diciembre, pero el viaje fue pospuesto debido a la propagación de la variante ómicron de la covid-19.

Los planes de Japón han recibido una fuerte oposición de las comunidades de pescadores locales, así como por parte de países vecinos como China y Corea del Sur, que desconfían de la seguridad del vertido.

Las autoridades japonesas mantienen que el vertido no generará ningún riesgo para la salud humana porque los niveles de tritio liberados al mar estarán por debajo de los estándares sanitarios nacionales (al ser mezclado con agua marina) y defienden que ésta es una práctica habitual en la industria nuclear de otros países.

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