Los continuos confinamientos decretados desde marzo de 2020 para frenar la expansión del Covid-19 entre la población ha provocado un desplome del transporte en España, siendo el transporte colectivo el que más ha sufrido las consecuencias, frente a la menor caída en el uso del vehículo privado.

Según el último panel de hogares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), tan solo el 12% de la población asegura no haber usado el coche en el último año, en contraste con el 76% que no se ha montado en un autobús interurbano, el 71,4% en el metro, el 83,6% en un avión o el 58,5% en un autobús urbano.

Este último medio de transporte público, el autobús urbano, es el que más se usa por detrás del coche. En este caso, antes de la pandemia, más de la mitad de los españoles lo usaba, un porcentaje que ahora habría caído significativamente.

Por el contrario, solo un 9,2% de ciudadanos no usaba el coche, un dato que ahora ha pasado a ser del 12%, un cambio de solo 2,8 puntos. Esto supone que el coche ha sido el transporte menos afectado por la pandemia, entre otras cosas porque es un medio que permite viajar de forma individual. No obstante, las estadísticas muestran que el transporte público es una opción igual de segura.

Frente a la escasa variación de 2,8 puntos en el uso del coche provocada por la crisis sanitaria, el autobús interurbano ha experimentado un impacto de 10,1 puntos; el metro, de 12,7 puntos; el avión de 17,7 puntos; los trenes de Cercanías, de 10,4 puntos; y el AVE, de 7,1 puntos.

La CNMC también recoge en su informe la valoración que hacen los usuarios del tren. Así, los más insatisfechos con los servicios del transporte ferroviario fueron los de Cercanías y Media Distancia convencional, mientras que los pasajeros de AVE y Avant se mostraron más satisfechos.

Respecto a las características de los servicios ferroviarios, el 43% de los usuarios del AVE se mostraron insatisfechos con el precio del servicio, seguido por los de Cercanías, con un 36%. Hay que tener en cuenta que los primeros trenes de alta velocidad low cost (Avlo y Ouigo) empezaron a funcionar en verano de 2021, tras la liberalización del servicio de transporte nacional de viajeros por ferrocarril.

En general, los pasajeros del AVE son los que presentan porcentajes más altos de disconformidad con el precio, pero para el resto de las características de los servicios, los porcentajes de usuarios insatisfechos son notablemente inferiores a los del resto de servicios ferroviarios.

En cuanto a la frecuencia y puntualidad de los convoyes, los trenes de Cercanías y la Media Distancia convencional fueron los que causaron mayor insatisfacción entre los usuarios.

Los usuarios del tren de larga distancia convencional fueron los que más reclamaciones presentaron en el último año, con un 12%, seguidos de los de los pasajeros de los trenes Avant (10%). Las reclamaciones de Cercanías fueron del 8,7%.

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