El proyecto ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor), cuya meta es demostrar la viabilidad de la fusión nuclear como fuente de energía alternativa a la fósil, no podrá cumplir su objetivo de efectuar para 2025 su primer ensayo, bautizado como Primer Plasma, debido a la pandemia, que también se espera que aumente su coste.

Su director general, Bernard Bigot, admitió este viernes que aunque hasta finales de 2019 habían respetado la agenda marcada, la covid-19 ha implicado un cierre de fábricas y retrasos en el tráfico marítimo que han afectado de forma directa a sus planes.

«El Primer Plasma para 2025 ya no es técnicamente alcanzable, pero si la pandemia se supera esperamos ser capaces de respetar la meta de 2035», dijo en una conferencia de prensa junto a la eurocomisaria de Energía, Kadri Simson, que visitó las instalaciones por primera vez.

Ese segundo año se espera que tenga lugar realmente la fusión. El ITER, uno de los mayores proyectos científicos del mundo, pretende reproducir las reacciones de fusión que tienen lugar en el Sol y demostrar que la energía de fusión es científica y tecnológicamente posible.

Su nombre significa camino en latín y es el acrónimo en inglés de reactor termonuclear experimental internacional.

El coste de este programa, que tiene su sede en la localidad francesa Saint Paul Lez Durance, en la Costa Azul, oscila entre los 18.000 y los 22.000 millones de euros (entre 21.200 y 25.911 millones de dólares) , según las últimas cifras aprobadas, en 2015.

La Organización Internacional ITER está compuesta por siete miembros: China, la Unión Europea, la India, Japón, Corea, Rusia y Estados Unidos.

«Claramente cuando hay algún retraso puedes pensar que va a haber un sobrecoste, por eso he pedido al Consejo del ITER que haga una revisión completa del calendario y del coste y que en noviembre de 2022 dejen claro cuál será el impacto de la pandemia», añadió Bigot.

El director general subrayó que pretenden «respetar al máximo» el presupuesto inicial y avanzó que los siete socios (la UE, China, India, Japón, Corea del Sur, Rusia y Estados Unidos) deberán dar su acuerdo a los previsibles incrementos.

La mayor parte de las contribuciones a ese programa, el 90 %, no se hacen en dinero, sino en especie, con las piezas que aportan al «rompecabezas» de esa maquinaria que se espera que produzca unos 500 megavatios de energía térmica, lo que en términos de electricidad se traduciría en unos 200 megavatios, suficiente para abastecer 200.000 hogares.

«Es un proyecto único», dijo este viernes la comisaria europea, que consideró que las inversiones efectuadas hasta la fecha han tenido ya resultados en la economía europea más allá del ámbito de la fusión, como en materia de aviación.

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