La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha aprobado una resolución en el marco de la regulación del mercado eléctrico que obliga a las comercializadoras a informar a los usuarios en el recibo de la luz sobre la procedencia de su energía.

Así se desprende de una resolución recientemente publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), en la que regula el formato del etiquetado de la electricidad con el objetivo de informar sobre su origen y del impacto de la misma sobre el medio ambiente.

De esta forma, las eléctricas deberán ajustarse al formato de etiquetado determinado por la CNMC, especificando su origen y el impacto ambiental a partir del próximo mes de abril de 2022 y en relación a la energía producida a partir del 1 de enero de 2021.

Por una parte, las comercializadoras informarán en un cuadro sobre la tecnología usada en la producción de la energía (renovable, gas natural, carbón, nuclear, etc., y su porcentaje), y en otro cuadro apuntarán su calificación energética, en una escala de la A a la G para las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y para los residuos radioactivos generados.

 

EL ETIQUETADO DE ELECTRICIDAD

El etiquetado de electricidad, basado en el Sistema de Garantías de Origen de la electricidad, es la única herramienta contemplada en la regulación para que una empresa comercializadora informe a sus clientes del origen de la electricidad que vende y de su impacto ambiental.

Por ello, para evitar duplicidades o confusión, cualquier comunicación de las empresas comercializadoras en relación con los mencionados atributos ambientales debe ser acorde con los datos que caracterizan a cada comercializadora en su etiquetado.

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