El Foro de la Industria Nuclear ha reclamado al Gobierno que rebaje la presión fiscal a la que el sector está sometido y que ha llevado al parque nuclear español en 2020 a funcionar «por primera vez» con un flujo de caja operativo negativo, algo que para su presidente, Ignacio Araluce, es «insostenible».

En un encuentro informativo con periodistas, Araluce ha manifestado que si el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) prevé que la energía nuclear seguirá siendo «necesaria» durante unos años, tiene que ser «viable» y, por tanto considera que lo que el Gobierno no puede pretender es pedir que las plantas, que son sector privado, sigan operando «por amor al arte».

Así, ha apuntado que con el 38% de ingresos que quedó en 2020 después de pagar impuestos, las centrales «no han podido» cubrir sus costes operativos.

La suma de impuestos y tasas que grava la generación eléctrica nuclear ha supuesto el 61% de los ingresos del mercado en 2020. Por ello, es «necesaria una reducción de la presión fiscal a la que está sometida la energía nuclear».

«Es necesaria, por tanto, una revisión de los impuestos y tasas que gravan la generación nuclear, algunos de ellos solapados, para hacer sostenible lo contemplado en el PNIEC».

Araluce ha asegurado que la presión fiscal al sector no ha dejado de aumentar, también en 2020 y ha afeado que este incremento impositivo solo ha afectado a la energía nuclear y no a todas las tecnologías.

Sin embargo, ha apuntado que existen «soluciones», como las que se están explorando en Francia, que está buscando establecer un precio fijo a esta tecnología, o la pactada por mayoría en el Parlamento británico para la futura la futura central de Hinkley Point, que establece un precio de 105 euros por megavatio hora (MWh). «Los franceses están en ese camino, que también podría servir para España. Soluciones hay lo que hace falta es voluntad de querer resolver el tema», ha apuntado.

Si bien, ha admitido que las circunstancias de 2020 son excepcionales y que en alguna ocasión se puede perder dinero, pero ha añadido que la situación eventual «no puede convertirse en estructural o endémica», puesto que entonces se pondría «en jaque» la viabilidad del negocio, un aspecto que es «fundamental para su persistencia».

Respecto a la posición de la energía nuclear en el mix ha defendido que es «bastante imprescindible de momento», algo que en su opinión quedó demostrado con el temporal ‘Filomena’ cuando afirma que si no hubieran operado las nucleares hubiera sido muy difícil sostener la situación energética.

Al mismo tiempo, ha añadido que, al menos hasta que no entren más renovables en el sistema eléctrico, la energía nuclear es la que más emisiones de CO2 evita a la atmósfera en la actualidad y por eso es «imprescindible» para acometer la descarbonización.

De momento, la energía nuclear lideró en 2020 la producción eléctrica en España, al aportar el 22,18% de la electricidad (55.762 GWh) con una potencia neta instalada del 6,49% del total del sistema (7.117 MW), por lo que Araluce defiende su «papel esencial».

Por ello, exige una revisión de la fiscalidad que soporta, mientras siga siendo una actor «fundamental» en el suministro eléctrico. «Desde hace varios años -y a pesar de su excelente funcionamiento- el resultado financiero del parque nuclear se ha visto mermado hasta el punto de haber funcionado a pérdidas durante algunos de los ejercicios, debido principalmente a la excesiva presión fiscal que soporta».

Durante el año 2020, por el efecto de la pandemia cayó de manera fuerte el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista pero, al mismo tiempo se incrementó la presión fiscal que graba la producción eléctrica de origen nuclear. Entre el aumento fiscal citado el nuevo impuesto en Cataluña –que cuenta con tres reactores– y la extensión a todas las centrales de la tasa que financia el servicio de respuesta prestado por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Mientras, en marzo de 2019 con la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), elevó un 19,2% la tarifa fija unitaria de la prestación patrimonial para la financiación de Enresa -aportada por las empresas propietarias de las centrales nucleares-, ya que pasó de un valor de 6,69 euros/MWh a uno de 7,98 euros/MWh, para la gestión del combustible irradiado y otros residuos radiactivos, así como para el desmantelamiento futuro de las centrales nucleares.

En esa línea, ha agregado que las nucleares operaron el 90% de todas las horas del año 2020 y evitaron 20 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, de modo que la producción eléctrica nuclear supuso el 33% de la electricidad sin emisiones contaminantes durante el pasado año.

Tras lamentar el aumento de la carga fiscal durante 2020 ha precisado que muchos de los impuestos que pagan las nucleares se solapan en el objeto del impuesto. «No solo aumenta la cuantía sino que aparecen nuevos impuestos que además se solapan de manera importante. Cualquiera puede entender que la situación es gravosa e insostenible», lamenta.

En este contexto, ha denunciado que la situación, lejos de mejorar podría empeorar y que 2020 sea un «adelanto» de lo que puede ocurrir en los próximos años con la instalación de una gran cantidad de potencia renovable.

A modo de ejemplo, se ha referido al resultado de la reciente subasta de renovables que ha tenido lugar en enero de 2021 en la que el precio medio ha estado por debajo de 25 euros/MWh, cuando el nivel de impuestos y tasas a la energía nuclear se sitúa en torno a los 21 euros/MWh.

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