La Asociación de Consumidores Europeos (BEUC) aseguró este lunes que la propuesta de la Comisión Europea para considerar sostenibles las inversiones en energía nuclear y gas natural no es una herramienta fiable para financiar proyectos respetuosos con el medioambiente.

«En su estado actual, no tenemos más remedio que alertar a los consumidores de no confiar en la taxonomía como una herramienta para tomar decisiones sobre inversiones verdes», dijo la directora general de la organización, Monique Goyens, en un comunicado.

Goyens señaló que la energía nuclear y el gas natural «podrían ser necesarias para la transición» energética, «pero no significa que deban anunciarse a los consumidores como verdes».

 

Bruselas propone que la nuclear y el gas sean etiquetados como verdes

 

La directora general de BEUC sostuvo que el Ejecutivo comunitario presentó su propuesta tras un «intensa y opaca presión por parte de la industria y los gobiernos nacionales» y «se ha convertido en poco más que una herramienta para un lavado de imagen verde».

«Gran parte del dinero necesario para financiar la transición verde se destinará a sectores que prolonguen activamente el problema», que Goyens calificó de «emergencia climática».

Además, la organización lamentó que Bruselas enviara su propuesta a los países de la Unión Europea y a los expertos de la Plataforma de Finanzas Sostenibles el pasado 31 de diciembre, «en un momento en que nadie estaba pendiente».

La Comisión aseguró hoy, sin embargo, que en ningún momento trató de esconder su propuesta.

«Ya dijimos varias veces que estábamos comprometidos a presentar una propuesta antes de final de año. No había evidentemente ninguna razón de hacer pasar eso a escondidas, escogiendo una fecha en lugar de otra», dijo hoy el portavoz comunitario Eric Mamer en la rueda de prensa diaria del Ejecutivo comunitario.

 

 

Bruselas asegura que no quiso ocultar la propuesta que considera a la nuclear como una energía sostenible

Bruselas propone que que se consideren sostenibles las inversiones en centrales nucleares con un permiso de construcción antes de 2045, siempre que existan planes para la gestión de los residuos radioactivos y el desmantelamientos de las plantas.

También, por ejemplo, que reciban la etiqueta verde las inversiones en plantas de gas natural con permisos concedidos hasta 2030, si emiten menos de 270 gramos de Co2/kWh.

Fuentes comunitarias dijeron hoy que la propuesta es «pragmática y realista», que de momento es solo «un borrador» y que podría ser modificada antes de su adopción como «acto delegado».

Los gobiernos europeos y los expertos de la Plataforma de Finanzas Sostenibles tienen hasta el 12 de enero para enviar sus observaciones al borrador que les ha enviado Bruselas.

La Comisión quiere aprobar el acto delegado este mes y después enviará la propuesta al Consejo de la UE, la institución comunitaria que representa a los países, y al Parlamento Europeo, cuyo visto bueno es necesario para que la medida entre en vigor.

Para aprobar la propuesta, el Consejo necesita apoyarlo por mayoría cualificada, es decir, recibir el apoyo de 20 Estados miembros que representen el 65 % de la población de la UE.

Francia lidera el grupo de países que quieren que la energía nuclear se considere sostenible, mientras que Alemania se opone a ello, aunque Berlín sí es favorable a que las inversiones en gas natural reciban la etiqueta verde durante la transición.

España dejó claro ayer su rechazo a la propuesta de la Comisión Europea, algo que supondría «un paso atrás» y «una señal errónea» para los mercados financieros, según el Ejecutivo español.

Por su parte,  Austria amenazó con tomar medidas legales contra la propuesta.

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