El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció este jueves un plan energético para los próximos años que incluye un vasto programa de inversión en eólica y nuclear, con seis nuevos reactores, y una reducción del 40% del consumo de energía.

A ocho semanas de la primera vuelta de las presidenciales, para las que todavía no es candidato oficial, Macron sentó las bases de la política energética de Francia hasta 2050, que pasa por una doble apuesta por las renovables y la nuclear, lo que calificó como «el desafío del siglo».

El todavía presidente se situó en una posición diferente al resto de los candidatos ya declarados. Mientras que la derecha y la extrema derecha apuesta decididamente por la energía nuclear y rechaza las eólicas, la izquierda pide el cierre de la atómica para desarrollar las renovables.

Macron promete una solución intermedia combinada y a la que suma una mejora de la efectividad energética que permita reducir el consumo.

En cuanto a la producción, su gran apuesta pasa por la energía nuclear, la única, a su juicio, que garantiza la independencia de Francia sin recurrir a las fósiles, que son las que más emisiones contaminantes producen.

Para ello, anunció la construcción de seis reactores de nueva generación EPR, a los que se sumarán otros ocho en opción, al tiempo que señaló que no se cerrarán los doce actuales que prevé la ley de programación nuclear del país y cuya vida será prolongada.

Aunque no habló de cifras, varios expertos cifran en 50.000 millones de euros el coste de esos seis reactores.

Macron también señaló que se invertirá en el desarrollo de reactores atómicos de pequeño tamaño.

Salir de la energía nuclear figura en el programa del ecologista Yannick Jadot y del izquierdista Jean-Luc Mélenchon.

También estaba en el de Macron de 2017, cuando apostaba por reducir el peso del átomo en la producción eléctrica francesa, para que pasara del 75% al 50%, lo que le llevó a convertirse en el primer presidente que ordenaba el cierre de una central, la de Fessenheim, la más antigua del país.

Consciente de que los nuevos reactores no comenzarán a producir electricidad hasta, al menos, 2035, Macron se comprometió a multiplicar por dos el aporte de las renovables en 2030.

«Tenemos que desarrollar de forma masiva las energías renovables», afirmó el presidente en una planta de producción de turbinas de reactores nucleares de Belfort, en el este del país, donde reconoció que Francia «acumula retrasos» en ese tipo de fuentes de producción.

La energía solar deberá multiplicar por diez su aporte actual, hasta los 100 gigawatios, al tener un impacto menor en el territorio, explicó.

Poco antes de que entre en funcionamiento frente a las costas de Saint-Nazare, en el Atlántico, el primer parque francés de producción eólica en alta mar, Macron anunció la construcción de medio centenar más en los próximos 28 años, para alcanzar los 40 gigawatios de producción.

Al tiempo, aseguró que se doblará la producción de las eólicas terrestres en 2030, para acercarse a los 37 gigawatios.

Con esta propuesta se situó frente a la conservadora Valérie Pécresse o los ultraderechistas Marine Le Pen y Éric Zemmour, que consideran que los molinos eólicos dañan el paisaje del país.

El presidente indicó que se mantendrá la inversión en otras renovables, como la hidroeléctrica, la biomasa o el biogás, y aseguró que el Estado destinará 1.000 millones de euros a estas fuentes dentro de su programa de inversión «Francia 2030».

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