Cerca del 45 % del gas que España importa y consume procede de Argelia, un suministro vital que el Gobierno español busca garantizar ante la amenaza por parte de ese país de interrumpir el flujo por uno de sus dos gasoductos que llegan a territorio español.

Por ello, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, viaja el jueves a Argelia, que ha amenazado con cortar en un mes el gasoducto que atraviesa territorio marroquí para llegar a España, lo que podría suponer una reducción del suministro, encareciendo aún más los precios en durante la posible crisis energética que se perfila este invierno en Europa.

Según la última estadística de la Corporación de Reservas Estratégicas (Cores), con datos de julio, en los doce meses previos el 44,9 % de las importaciones de gas a España procedieron de Argelia, muy lejos de las de Rusia (10,5 %), EEUU (9,6 %), Catar (6,4 %), Trinidad y Tobago (4,3 %), Francia (4,6 %) y Noruega (3,6 %).

En cualquier caso, ese porcentaje varía mucho cada año: según datos del boletín estadístico de Enagás, las entradas de gas natural a España procedentes de Argelia -sumando el gas natural que llega por gasoducto y el gas natural licuado que viene por barco- fue del 51 % en 2018, del 33 % en 2019, del 29 % en 2020 y del 47 % en lo que va de 2021.

España cuenta con seis puntos de conexión internacional para el suministro de gas: dos con Argelia, por Tarifa (Cádiz) y Almería (con los gasoductos del Magreb y Medgaz respectivamente); dos con Portugal, a través de Badajoz y Tuy (Pontevedra); y otros dos con Francia, por Irún (Guipúzcoa) y Larrau.

AMENEZADO EL GASODUCTO QUE TRAE MÁS DEL 20% DEL GAS

De los dos gasoductos procedentes de Argelia, el mayor es el de Magreb-Europa, que es el que Argelia amenaza con cortar. Transporta una media anual de 10.000 millones de metros cúbicos a la Península Ibérica.

Entró en operación en 1996 y tiene su terminal receptora en Zahara de los Atunes (Cádiz), donde terminan los dos tramos submarinos que cruzan el Estrecho de Gibraltar y empieza el gasoducto Al Ándalus, por el que se transporta gas natural a España y Portugal.

Con más de 1.400 kilómetros de longitud que comienza en el campo argelino de Hassi R’mel, atraviesa el territorio marroquí en unos 540 kilómetros y cruza Gibraltar en un tramo submarino de unos 45 kilómetros antes de llegar a Cádiz.

La intención de Argelia es derivar todo ese gas que suministra a España a través del gasoducto submarino de Medgaz, que llega a Almería y que se puso en funcionamiento en 2010 para mejorar la seguridad de suministro en España y el resto de Europa. Es propiedad de Sonatrach y Naturgy.

Se trata del primer gasoducto que discurre a más de 2.000 metros de profundidad en el Mediterráneo y tiene una capacidad inicial de 8.000 millones de metros cúbicos al año, aunque para este otoño está prevista su ampliación hasta 10.000 millones a través de la instalació de un cuarto turbocompresor.

Cuando se amplíe esa capacidad, está previsto que el 25 % del gas natural que se consume en España llegue por esa tubería, según sus dueños, con lo que la aportación actual puede rondar el 18 %. El resto, en su mayoría, hasta completar el 45 % aportado por Argelia procedería del gasoductor Magreb-Europa.

OTRAS FORMAS DE SUMINISTRO

Parte del suministro de gas también llega en buques metaneros a 160 grados centígrados bajo cero en estado líquido (gas natural licuado, GNL) y se descarga en las plantas de regasificación, donde se aumenta su temperatura para pasarlo a estado gaseoso.

A continuación, se inyecta en los gasoductos para transportarlo por toda la red. Enagás tiene cuatro plantas de regasificación en Barcelona, Cartagena (Murcia), Huelva y Gijón (Asturias).

Además, en el puerto de Bilbao está la planta de regasificación Bahía de Bizkaia Gas (BBG), que es propiedad al 50 % de Enagás y del ente Vasco de la Energía (EVE).

También está la planta de regasificación de Sagunto (Valencia), Saggas, participada por Enagás, Osaka Gas y Oman Oil Holdings Spain.

Para ajustar la oferta a la demanda y hacer frente a puntas de consumo, existen tres almacenamientos subterráneos de gas: el de Serrablo, en Huesca; el de Gaviota, en las costas de Vizcaya, y el de Yela, en Guadalajara.

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