Investigadores de ETH Zurich y Empa han modificado químicamente la madera y la han hecho más comprimible, convirtiéndola en un mini generador. Cuando se comprime, genera un voltaje eléctrico. Dicha madera podría servir como biosensor o como material de construcción que recolecta energía.

El equipo ha utilizado un proceso químico y otro biológico para generar voltaje eléctrico a partir de un tipo de esponja de madera. Al hacerlo, amplifican lo que se conoce como el «efecto piezoeléctrico» de la madera.

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