Naturgy ha provisionado en las cuentas de 2021 un total de 234 millones por las penalizaciones económicas que deberá asumir al desistir de una serie de contratos de ventas de gas a clientes.

Así lo ha precisado la compañía en una conferencia con analistas en la que, no obstante, ha subrayado que no prevé provisiones adicionales por este motivo en 2022, ha explicado el responsable de control financiero de la multinacional, Jon Ganuza.

Ganuza ha detallado que el cese de estos contratos de gas a clientes, principalmente industriales, empezó en diciembre y que continuará en el arranque de este ejercicio.

Según ha detallado Naturgy en una presentación remitida a la CNMV, el supervisor bursátil español, estos 234 millones son el impacto que han tenido estos desestimientos de contratos de gas en el ebitda de 2021, es decir, en el beneficio operativo.

En 2021 Naturgy tuvo un conjunto de factores extraordinarios que afectaron al beneficio neto del ejercicio, que fue de 1.214 millones.

Por una parte, los costes de reestructuración, principalmente el plan de salidas voluntarias de empleados en España, restaron 291 millones a las ganancias netas de 2021, mientras que los costes «por desestimiento por contratos onerosos de ventas de gas» penalizaron con otros 176 millones el beneficio.

En cambio, esos impactos negativos se vieron compensados por las plusvalías netas derivadas de la venta del negocio de distribución eléctrica de la chilena CGE (111 millones de impacto positivo en el beneficio), el acuerdo sobre Unión Fenosa Gas (127 millones) y la reversión del canon hidráulico (164 millones de aportación a las ganancias).

Al igual que en la presentación de resultados del último trimestre, Naturgy ha admitido este viernes cierto retraso en el desarrollo de algunos proyectos de renovables por la crisis global de suministros y los efectos de la inflación, aunque ha vuelto a ratificar las inversiones previstas en su plan estratégico hasta 2025.

En cuanto a la petición de Marruecos a España para poder regasificar gas natural licuado a través de alguna planta española y llevar ese gas a través del gasoducto del Magreb, Ganuza se ha limitado a recordar que, en el caso de Naturgy, la concesión para operar ese gasoducto venció a finales de 2021 y que esta cuestión compete al Gobierno.

Y es que Argelia decidió cerrar desde el pasado 1 de noviembre el suministro de gas argelino por el Gasoducto Magreb Europa (GME), operativo desde noviembre de 1996 y que suministraba gas natural argelino a España por el territorio marroquí, debido a la ruptura de relaciones entre Rabat y Argel.

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