La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha advertido de la necesidad de que en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2021 (COP26), que se celebra este año en Glasgow (Escocia), se confirme que los países se mantienen dentro del margen de seguridad de limitar el aumento de la temperatura media del planeta en 1,5 grados a finales de siglo.

«Estamos al límite ya. Es clave que en el contexto burocrático formal de Naciones Unidas se complete lo que falta por completar, es algo que no se debe despreciar y se debe conseguir, es uno de los grandes desafíos», ha señalado.

Así lo ha manifestado este lunes la ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico durante su participación en la mesa redonda ‘Geopolítica del Cambio Climático y Desarrollo’, celebrada en la sede del Ministerio.

La ministra ha explicado que el debate en el entorno de Glasgow debe ser «dónde están los cuellos de botella y las lecciones, las experiencias, las recomendaciones, del aprendizaje colectivo que se han tenido que acelerar como consecuencia de la emergencia climática«.

«Estamos luchando contra el tiempo. Hay ajustes que se tienen que producir en esta década, es una década crítica es momento pivotal desde el punto de vista de la gobernanza y de qué desarrollo y qué prosperidad global pero también desde el punto de vista regional, local. Es enormemente complejo», ha alertado.

Aunque ha apuntado que no cree que «sea razonable lanzar el mensaje de que esto no tiene remedio», ha asegurado que los países más pobres y más complejos del mundo, con mala dotación y dificultades de gobernanza, «no se pueden bastar por sí solos». Así, ha añadido que existen puntos calientes del planeta «que merecen atención y solidaridad específica porque viven personas que también aspiran a que sus hijos y nietos puedan tener un futuro razonable».

En la misma línea, Ribera ha insistido en que es «optimista por naturaleza», por lo que ha destacado que la transformación actual es algo «esencialmente positivo». En su opinión, es «muy importante» paliar las dificultades o los efectos indeseados o no previstos en el tiempo de la transición y «no solamente esperar a los efectos positivos a medio largo plazo».

Para la ministra, es fundamental «activar todas las palancas para que todo el mundo haga lo máximo posible, para que de forma lo más anticipada posible, construir resiliencia y progreso» en un escenario en el que se debe contener el cambio climático. «A pesar de todo, hay realidades que no son gestionables», ha lamentado.

Asimismo, Ribera ha señalado que «no se ha pensado» cómo se gestiona el volumen de personas que tienen que migrar por razones climáticas: «Hoy por hoy el debate sigue siendo enormemente inmaduro, requiere un trabajo preparatorio muy fuerte si no queremos que acabe convirtiéndose en un elemento de confrontación adicional».

En este sentido, la vicepresidenta ha hecho hincapié en que «es obvio que el problema existe y es obvio que requiere respuestas serias». «Cuanto antes lo trabajemos con seriedad menos nos encontraremos con crisis dramáticas para las que no estamos preparados», ha precisado.

 

LA ONU PIDE A GOBIERNOS EVITAR EL ENFRENTAMIENTO Y LA COMPETENCIA

Durante su intervención, el administrador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Achim Steiner, ha defendido que los gobiernos «tienen que tener el valor de articular una visión contemporánea y no pasar por el enfrentamiento ni por la competencia ni tampoco por criticar siempre a los otros».

A su juicio, «hace falta coinversión, colaboración en la gestión de un proceso generacional de transición» si se quiere tener la oportunidad de «escoger entre distintos futuros». «Durante la pandemia hemos visto que el papel del Estado ha emergido como algo clave», ha comentado.

El administrador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo ha explicado que los bancos de desarrollo «todavía tienen un camino por andar», aunque ahora «están moviéndose y pueden ser uno de los aceleradores de la financiación», y ha advertido de que los países en desarrollo «necesitan los recursos financieros para poder gestionar la pandemia y están en bancarrota». En concreto, ha asegurado que aproximadamente 60 países en desarrollo «están ahora con gran presión de deuda».

Asimismo, ha subrayado que «sin la confianza de los ciudadanos los gobernantes poco pueden hacer» y ha hecho referencia a la respuestas adecuada de los países más desarrollados en relación con los países más desaventajados»: «Los gobiernos son los que determinan las reglas del juego. Me estoy concentrando en ayudar a los países que no tienen ni el espacio físico ni el acceso a las vacunas, ni tienen la capacidad de recuperarse invirtiendo».

Para Steiner, la pandemia «es una amenaza pero también una posibilidad para redireccionarse». «Si gestionamos esta crisis tendremos que empezar a invertir en la recuperación, en los próximos 24 meses o somos capaces de aprovechar el capital humano que estamos movilizando en partes del mundo o habremos perdido el norte durante cuatro o cinco décadas», ha apostillado.

Por su parte, la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, ha incidido en la necesidad de «liderazgos valientes»: «Nunca nuestro futuro ha dependido tanto de la capacidad de los liderazgos, necesitamos liderazgos muy valientes, que no son fáciles».

Además, Grynspan ha destacado la importancia de la movilización social para conseguir los objetivos en la lucha contra el cambio climático. «No vamos a hacer nada si no tenemos la movilización social, a la sociedad civil. No debemos reducir lo público a lo Estatal, lo público es aquello que hacemos juntos», ha concretado.

Durante el debate, la exministra y presidenta de la Red Española para el Desarrollo Sostenible, Leire Pajín, ha comentado que la Covid-19 ha puesto el foco en los déficits estructurales. «Estaba ahí pero nos han saltado a la cara a la primera de cambio, el virus ha atacado de forma desigual», ha dicho.

En este sentido, Pajín ha explicado que las mujeres, por el rol que ocupan en la sociedad, están en «primera línea de la batalla» en la lucha contra el virus ya que, a su juicio, los modelos de protección social «siguen descansando en los hombros de las mujeres».

Por último, el presidente del Real Instituto Elcano, José Juan Ruiz, ha indicado que se está viendo un «cambio de guardia» ya que en los últimos años se ha visto que «es el hombre el que afecta al clima»: «Eso pone sobre nosotros la solución del problema que hemos creado».

«Hay que convertir esto en algo positivo porque hablamos siempre del cambio climático como algo apocalíptico y recuperar el optimismo es algo imprescindible para poder avanzar. Es posible crecer de otra manera, pero hay que crecer para solucionar los problemas que tenemos planteados», ha concluido Ruiz.

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