Los altos precios de la electricidad que fija el mercado mayorista de electricidad tiene muy preocupado al Gobierno. La factura de la luz de los españoles será la más cara dee siempre en este 2021.

Esta subida see eestá dando principalmente por los altos precios del gas natural y el impuesto al CO2, a través del mercado de derechos de emisiones, quee cotiza por encima de los 50 euros por tonelada.

Eso está haciendo que el pool fije precios por encima de los 80 €/MWh.

Como el mercado eléctrico es marginalista, no sólo en España sino en toda Europa, muchas tecnologías que no emiten CO2 se están beneficiando de estos precios, tal y como contó este diario. Las principales centrales que se benefician de ello son las nucleares y las hidroeléctricas, pero también algunos parques eólicos que ya han dejado de percibir primas y estos días cobran esos 80 €/MWh cuando sus costes son realmente mucho menores.

Es lo que en el mercado se conoce como beneficios sobrerretribuidos, unos beneficios caídos del cielo, en inglés windfall profits. Y ahora el Gobierno, a través del Ministerio para la Transición Ecológica quiere acabar con ello.

El silencioso ‘windfall profit’ que perciben las renovables y la nuclear con el alto precio del CO2

Es por ello que el próximo martes 1 de junio, la vicepresidenta cuarta Teresa Ribera elevará al Consejo de Ministros un anteproyecto de Ley que ponga fin a esta retribución.

Fuentes del Ministerio explican a este diario que «El Ministerio espera iniciar, si así lo aprueba el Consejo de Ministros, la tramitación de un anteproyecto de Ley de minoración de parte del dividendo de carbono a las plantas no emisoras previas al 2005 que vendan energía en el mercado«.

La mayoría de estas plantas no emisoras son las nucleares e hidroeléctricas que en buena medida pertenecen a las cuatro grandes eléctricas, Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP.

Las mismas fuentes señalan que este mecanismo no repercutirá en una serie de centrales: por ejemplo, hidráulicas de 10 MW o menos,  tampoco a «ninguna planta posterior a 2005, ni a las que cuenten con retribución regulada (primas a las renovables), ni a las que se acogen a las subastas actuales ni a ninguna iniciativa de inversión presente o futura».

El Periódico de la Energía ha preguntado al Ministerio cómo puede llevar a cabo esa minoración del dividendo cuando estas centrales cobran en el mercado el precio que fija el gas o las propias centrales hidroeléctricas con su coste de oportunidad. Tampoco ha podido conseguir más información sobre cómo puede afectar a las centrales nucleares un mecanismo sobre el precio del pool cuando realmente la energía generada en esas centrales se vende en su amplia mayoría en contratos bilaterales fuera del mercado mayorista.

«Planteamos propuestas respetuosas con el marco normativo europeo así como la seguridad jurídica (como ya validó la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea del 17 de octubre de 2013 sobre un mecanismo muy similar en vigor en España entre 2006 y 2009) y con las expectativas legítimas de los inversores que tomaron sus decisiones de inversión en tecnologías no emisoras con posterioridad a la entrada en vigor del sistema europeo de derechos de emisión (año 2005)», señalan fuentes ministeriales.

 

Objetivo, reducir la factura de los consumidores

Por tanto, habrá que esperar a conocer la letra pequeña del anteproyecto que llevará Ribera al Consejo de Ministros el próximo martes. El mismo día que entran en vigor las nuevas tarifas eléctricas que encarecerán las facturas de la luz de millones de consumidores de aquí en adelante.

El cóctel molotov estaba servido. Nuevas tarifas más caras y el precio de la electricidad por las nubes. Tal y como adelanta el diario El País, el Gobierno espera con esta medida poder rebajar la factura de los consumidores alrededor de un 5%.

El precio del CO2 se ha descontrolado en el mercado europeo. Los especuladores han campado a sus anchas mientras la Unión Europea mira hacia otro lado teniendo en muchos mercados la electricidad más cara de la historia.

Ahora, el Gobierno quiere así contentar en algo a los consumidores y de paso a su socio de Gobierno, Unidas Podemos, que siempre ha querido acabar con los denominados windfall profits de nuclear e hidroeléctrica.

Pero es que esos beneficios ya no eran tantos cuando el Gobierno del PP en su reforma fiscal del sistema eléctrico de 2012 impuso duras tasas tanto a las centrales nucleares como hidroeléctricas, de tal forma que esoss beneficios no sean tan cuantiosos.

Pero la nuevaLey tiene que aprobarse por mayoría en el Congreso y se tardarán unos meses en llevarlo a cabo. Por lo que tardará un tiempo. Eso sí, mientras tanto, el Gobierno espera sacar adelante la otra gran medida para rebajar la factura de la luz, la creación del Fondo Nacional de Sostenibilidad del Sistema Eléctrico, con el que pretende en cinco años sacar de la factura de la luz los 7.000 millones anuales que pagan los consumidores en primas a las renovables. Un coste que ahora se repartirá entre todos los consumos energéticos. En vez de solo en la factura de la luz, ahora se pagarán también, pero repartidos, en otras facturas como la del gas o la de las gasolinas de los coches.

La creación de este nuevo mecanismo creará un conflicto entre Gobierno y eléctricas, que hasta ahora parecían las nuevas aliadas de Sánchez en su plan energético. Pero ahora se avecina una dura batalla legal entre el Gobierno y las eléctricas. El Gobierno espera que las eléctricas no se queden de brazos cruzados y se pongan recursos en los altos tribunales para frenar la medida.

Ahora sólo queda esperar a conocer la letra pequeña, pero el pulso ya está lanzado.

 

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