La petrolera Shell prometió este miércoles “buscar formas” de acelerar su transición energética para cumplir con la histórica sentencia de la Justicia neerlandesa, que le exige reducir el 45 % de sus emisiones de dióxido de carbono (CO2), e instó a los gobiernos a aplicar políticas “claras y coherentes” que permitan invertir en productos limpios.

En una carta, el director ejecutivo de Shell, Ben van Beurden, subrayó que la transición energética es un “desafío demasiado grande para que una sola empresa lo aborde, ningún país, ni un continente, podría lograrlo”, pero instó a “trabajar juntos, con la sociedad, gobiernos y clientes para lograr un cambio real y significativo en el sistema energético mundial, y este cambio debe abordar la demanda de energía basada en carbono, no solo su suministro”.

Además, advirtió de que, para que las empresas decidan invertir en proyectos de éxito y de bajas emisiones, también “se necesitan políticas y regulaciones gubernamentales audaces, claras y coherentes”.

Van Beurden reconoció que la “primera respuesta fue de sorpresa” cuando una Corte del distrito de La Haya condenó el 26 de mayo a la empresa a reducir casi la mitad de sus emisiones de CO2 para 2030, en comparación con su nivel de 2019, tanto en su negocio en Países Bajos, como en todo el mundo.

“Estamos analizando cuidadosamente la sentencia del tribunal y los desafíos que presenta, y esperamos apelar. Dos semanas después, aún me siento decepcionado porque Shell esté en el punto de mira por un fallo que creo que no ayuda a reducir las emisiones globales de CO2”, consideró, cuestionando “la sentencia y sus implicaciones”.

Sin embargo, subrayó que Shell tiene “la determinación de estar a la altura de este desafío” porque“ está claro que todos tenemos el mismo objetivo», incluida Amigos de la Tierra Países Bajos, que llevó el caso a los tribunales, la propia petrolera y la sociedad.

El fallo tiene implicaciones inmediatas para la compañía y debe “aplicarse de inmediato y no debe suspenderse a la espera de una apelación”, lo que supone “una aceleración” de la estrategia de transición energética presentada por Shell el pasado abril.

“Hemos establecido objetivos de reducción rigurosos a corto plazo a lo largo del camino para asegurarnos de lograr las cero emisiones netas, pero ahora buscaremos formas de reducir aún más las emisiones de una manera que siga siendo útil y rentable. Es probable que eso signifique tomar algunas medidas audaces pero mesuradas en los próximos años”, alerta.

La empresa cree que su producción de petróleo alcanzó su punto máximo en 2019 y que desde entonces empezó a reducirse.

“Durante mucho tiempo esperamos continuar proporcionando energía en forma de productos de petróleo y gas tanto para satisfacer la demanda de los clientes y mantener una empresa financieramente sólida. Necesitamos esta fortaleza financiera para seguir atrayendo inversiones”, añadió.

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