S&P Global Ratings ha confirmado la calificación crediticia a largo plazo de Enagás en ‘BBB+‘, aunque ha revisado su perspectiva a ‘negativa’, desde ‘estable’, ante la expectativa de una menor contribución de las inversiones del grupo en ‘midstream’ y de los dividendos de sus participadas.

En un comunicado, la agencia señala que la perspectiva ‘negativa’ refleja que podría bajar las calificaciones crediticias del grupo si no puede restaurar su ratio de fondo de operaciones (FFO) sobre deuda por encima del 15% en 2021, con una tendencia superior al 17% en 2022.

S&P afirma que prevé que Enagás publique unos resultados «más débiles de lo esperado» durante 2020-2022, principalmente debido a la interrupción de los dividendos provenientes de su participada Tallgrass Energy.

Así, anticipa que el resultado bruto de explotación (Ebitda) de la empresa podría recortarse entre un 13% y un 14% en 2021-2022, lo que llevará a un ratio de FFO sobre deuda de entre un 13,5% y 15,5% durante el mismo período, niveles que considera por debajo de sus expectativas para la calificación actual.

Además, la agencia de calificación cree «agresiva» la decisión de Enagás de continuar aumentando sus dividendos en un 1% durante el período 2021-2023, que ascenderán a unos 440 millones de euros anuales durante los próximos tres ejercicios.

No obstante, S&P pone en valor la fuerte posición de liquidez del grupo presidido por Antonio Llardén, así como su robusta generación de caja.

A finales del pasado mes de diciembre, Fitch Ratings también procedió a revisar la perspectiva de Enagás a ‘negativa’ desde ‘estable’ debido a su previsión de un mayor apalancamiento de la compañía, y advirtió igualmente de una posible rebaja en un escalón de su calificación crediticia, que actualmente se sitúa en ‘BBB+’.

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