Teresa Ribera (51 años) recibió la llamada de Pedro Sánchez en junio de 2018. Su papel en el Acuerdo de París llamó la atención del actual presidente. Era el perfil perfecto. Ribera vino y fue nombrada ministra para la Transición Ecológica. Poco a poco durante estos dos años y medio al frente de la política energética ha conseguido darle tres vueltas de tuerca al sector con innumerables cambios regulatorios. Ha sacado adelante el PNIEC, la estrategia de descarbonización a 2050, el anteproyecto de Ley de Cambio Climático, distintas estrategias para desarrollar desde eólica marina a almacenamiento pasando por el hidrógeno verde.

El último bombazo ha sido el anteproyecto de creación del Fondo de Sostenibilidad del Sistema Eléctrico que con solo su anuncio ha movido los cimientos del sector. Ahora ha vivido su particular crisis de precios energéticos, e incluso ha desarrollado su primera subasta de renovables. Dicen los que la tratan que no para un momento y que siempre está dando vueltas para tratar de resolver los problemas. Desde luego no se le puede achacar inmovilismo. Ahora, El Periódico de la Energía ha podido charlar con la vicepresidenta cuarta del Gobierno sobre toda la actualidad, que no es poca. Pasen y lean.

Vaya comienzo de año, vicepresidenta…¿Ha sido esta crisis de precios su momento más crítico como ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico?

Yo creo que ha habido muchos momentos muy intensos e importantes, porque en el fondo hemos activado un proceso de reconversión industrial del sector complicado. Quizá lo emocionalmente más duro era pasar página en comarcas donde se llevaba acumulando décadas de trabajo y de progreso como sucedía con el carbón y también orientar bien todas las decisiones de política energética respecto al mix a medio y largo plazo, pero es verdad que éste ha sido un momento duro porque (silencio) el país y la sociedad está sensibilizada, hay mucha gente que lo está pasando muy mal y en un tema que es muy sensible, tener las casas con confort térmico y con electricidad, un elemento como éste podía desestabilizar la economía de muchas familias vulnerables, pero sobre todo trasladaba una sensación de angustia adicional, de nadie se preocupa por nosotros (ellos). Aquí lo importante es contribuir a mejorar la vida de la gente mientras tenga capacidad de hacerlo desde el gobierno. Pero sí, ha sido un momento duro.

Ya ha explicado en el Consejo de Ministros y en el Congreso lo sucedido, pero usted ha hablado de llevar a cabo algunas medidas colchón. ¿Qué tipo de medidas han barajado o estudiado en el Ministerio para tratar de que no se repitan capítulos de esta índole?

Hemos trabajado durante mucho tiempo en la transformación sustantiva. Cómo podemos contar con un sistema energético que aproveche toda la mejora en costes y toda la posibilidad de dejar fuera del sistema aquello que resulte anticuado o antiguo, o que distorsione las señales de un modelo más eficiente, mucho más limpio y barato. Es verdad que aún en el funcionamiento del mercado hay que ver si tenemos margen para introducir unas correcciones o alguna posibilidad que permita paliar este diferencial de costes entre la tecnología marginal, que es la que determina el precio, y las inframarginales, que normalmente tienen costes muy por debajo. No es sencillo, hay que ver si hay que buscar alguna solución que se active en momentos puntuales como algún tipo de tope o si hay alguna manera de introducir en la liquidación un descuento porque no ha emitido CO2, pero repito, no es sencillo y hay que gestionarlo con extraordinaria prudencia para estar seguros de que cualquier medida que podamos adoptar en interés del consumidor también ofrezca predictibilidad, confianza y solvencia de cara al inversor que es la otra parte importante. Confianza en la economía y en las decisiones del país, no volver a situaciones en las que se despertaban dudas de si éramos un país en el que convenía o no invertir.

¿Ha llegado a pensar en un capítulo de esta índole sin energía nuclear? ¿Habría a lo mejor que revisar el calendario de cierre planteado?

Creo que ese es un debate que juega en planos distintos. La razón del calendario de cierre de la energía nuclear desde el punto de vista del regulador institucional, del gobierno, es doble. Nosotros necesitábamos entender en términos de previsión, de planificación el calendario de emisiones, pero también en términos de gestión de los residuos nucleares, conocer cuales eran las estrategias de inversión de las compañías que están detrás, y ahí aplica un elemento que también es importante. Terminado un ciclo, la necesidad de reinvertir de forma muy notable para que las plantas pudieran seguir funcionando exige inversiones muy cuantiosas y la mayor parte de los titulares de las centrales tenían dudas de que esa fuera la opción económica más sensata para sus propias decisiones de inversión. Con lo cual, nosotros pedimos que organizaran un sistema que el gestor responsable del desmantelamiento y los residuos pudiera tener una perspectiva y planificar su tarea incluida la contribución del fondo Enresa para disponer de recursos y desde el punto de vista del planificador de hacia donde puede evolucionar el sistema energético del país tanto en volumen como en emisiones poder tener la mayor información disponible. Pero no creo que esa situación en un parque con una capacidad instalada que afortunadamente en este momento que estamos revisando es muy grande, pudiera alterar en el medio y largo plazo esa ecuación.

Tampoco se trata de que vamos a hacer la transformación energética por oposición a los actores tradicionales

¿Le sorprendió que su socio de Gobierno, Unidas Podemos, pidiera la nacionalización de una compañía eléctrica? ¿Por qué se opone usted a ello?

Bueno, ellos siempre han tenido es mensaje. Nosotros desde el primer momento lo que dijimos es que esto ni nos parece eficaz ni nos parece compatible con otro mensaje que también es del entorno social de Podemos que no es otro que la demanda de democratización de la energía, de generación distribuida, de que pequeñas cooperativas, pequeñas asociaciones particulares puedan ser productores-consumidores o productores que vendan sus excedentes a la red. Por tanto chocaba un poco. Nosotros creemos simplemente que no es la mejor manera ni la más eficiente de poder abordar la reforma energética, al revés, creemos que es enormemente enriquecedor que haya una comunidad muy amplia y diversa, algo que ya hay y está creciendo, y el destino de los recursos públicos tiene más sentido encararlo a otro tipo de medidas como pueden ser incentivar innovación o sobre todo protección de consumidores vulnerables y no en comprar una compañía cotizada en bolsa.

Fotos: Daniel Santamaría.

Cada vez que hay un episodio de subida del precio de la electricidad se habla de los windfall profits, algo que sucede con buena parte de las tecnologías que entran en el mix, no solo nuclear e hidroeléctrica, sino también con las renovables. Hay impuestos a nuclear e hidro, pero ¿cree que hay que reformar de alguna manera el mercado marginalista?

Ese es el espacio que hay que explorar, si hay una posibilidad de que en el momento de la liquidación no todo el megavatio inframarginal sea retribuido por todos los conceptos por los que se ha retribuido al marginal. De hecho se ensayó en su momento con la no liquidación del CO2 a las inframarginales y aquello tuvo el respaldo del Tribunal de Primera Instancia de la Unión Europea. Lo que es muy difícil es pensar en un sistema en el que se prohíba a determinadas tecnologías acceder al mercado mayorista. Nuestra impresión es que eso no es compatible con la directiva del mercado interior de la electricidad.

¿Ha hablado de ello con algunos socios europeos? Me refiero a tratar de cambiar el actual funcionamiento del mercado que no está preparado para un mix con mayor participación de renovables o tecnologías intermitentes.

En el contexto europeo, tanto con la comisaria como con su dirección general y servicios así como con el resto de ministros de Energía, el debate del buen funcionamiento del mercado siempre ha sido un debate abierto e importante y además en pleno proceso de cambio.

Es verdad que la Comisión Europea quiso desde el primer momento que ésta fuera la piedra angular de la política común en el contexto europeo junto con la señal de precios de CO2. Estas eran las dos variables más importantes a la que se sumó el poder ampliar geográficamente el mercado gracias a las interconexiones. Yo creo que eso está bien planteado, hay cuestiones que son mejorables pero está bien planteado.

Lo que es un poco excepcional en nuestro caso es el gran peso que tiene el pool en el modo de fijar precio. Es verdad que cada vez más tenemos otros formatos para fijar precios, crece la contratación bilateral, aparecen las pequeñas cooperativas ajenas al mercado,…En otros mercados europeos está repartido de distinta manera, hay una parte que va al mercado y otra a contratación bilateral con lo cual esa evolución de cómo puede ir funcionando el mercado, cómo puede ir incorporando nuevas formas de generación con costes variables muy bajos en un sistema marginalista es un debate que va ganando peso, pero con prudencia.

Lo más importante que tiene presente Europa es que la transformación tiene que hacerse sin riesgo en seguridad de suministro, sin riesgo de pérdida de confianza integrando a todos los actores. No se trata de mantenernos sin ningún tipo de movimiento que afecte a los actores tradicionales, creo que los actores tradicionales tienen que evolucionar y la regulación es importante para hacerlos evolucionar, pero tampoco se trata de que vamos a hacer la transformación energética por oposición a los actores tradicionales. Lo que debemos hacer, como responsables institucionales, es que el conjunto del sistema vaya cambiando en la dirección correcta.

Sobre el FNSSE: preferimos ir despacio y conforme vayamos viendo si las cosas funcionan bien podríamos plantearnos la eliminación de ese 7% del IVPEE.

¿Qué le parece el modelo de doble mercado u otros modelos como el de ARENH en Francia con la nuclear?

Como es lógico estamos viendo cómo funcionan y cómo son las peculiaridades de cada uno de los sistemas. Por ejemplo, hay una relación continuada entre Francia y Alemania y en el pentalateral, es decir, con los tres países del Benelux (Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo) para corregir todas las distorsiones técnicas que se puedan generar como consecuencia de tecnologías diferentes predominantes en cada uno de los mercados, que es interesante y nosotros debemos hacer lo mismo y lo hacemos ya con Francia y Portugal y por qué no también con Marruecos, es decir, allí donde hay interconexión, facilitar que las cosas funcionen de la manera más fluida posible.

Hay una evolución natural que probablemente en nuestro caso nos haga ir más deprisa que es activar mecanismos que nos permitan subastar o que nos permitan recoger otras disponibilidades como puede ser la capacidad, estar disponible por si se necesita, crear un mercado de capacidad, y/o el almacenamiento que es otra manera de estar disponible cuando se necesita, por lo tanto vamos hacia un sistema en el que convivan elementos fundamentales para el buen funcionamiento del mercado mayorista que no son necesariamente bien cubiertos por el mercado tal y como está diseñado.

Y hay otra variable que es significativa en el caso de Francia que es ese cupo a precio fijo de generación nuclear por parte de una empresa pública que está generando ya alguna dificultad cuando el Estado francés se plantea ahora un precio que la empresa (EDF) considera que está por debajo de los costes y que plantea dudas de cómo de compatible es con las reglas de mercado interior teniendo como reflejo alguna sensibilidad en la cotización en bolsa de la empresa. Yo creo que es bueno ser prudentes con esos cambios

Hablemos del IVA de la luz y otros impuestos cargados en la factura de la luz. ¿Han barajado bajar el IVA de alguna manera, para algún tipo de consumidor, etc? En Portugal hay una rebaja al 13% para los primeros 100 kWh de consumo, ¿Se puede hacer algo al respecto?

Es una cuestión que tiene varios aspectos importantes. El primero de ellos es la presión fiscal con carácter general en España, la presión fiscal en productos energéticos y fiscalidad ambiental, la necesidad de contar con un nivel de ingresos significativo para las políticas públicas que hay que impulsar, y ahí el debate fiscal deja a España por debajo del promedio de los países europeos tanto en presión fiscal general como en fiscalidad energética-ambiental.

Hay otra cuestión que también es importante que es que la energía es un suministro básico para el bienestar de los hogares y esto nos hace abrir el debate sobre la necesidad o no de que un suministro básico cuente con tramos distintos, técnicamente esto no es tan sencillo pero se podría pensar, por un consumo mínimo vital, por una potencia contratada mínima que tengan una fiscalidad superreducida y hay una tercera vía que también es importante que es el hecho de que sea una parte de la cesta muy importante de las rentas familiares más frágiles no significa que podamos extender de forma generalizada esa reducción de la presión fiscal del IVA.

En mi renta probablemente no estaría justificada una rebaja fiscal mientras sí lo estaría en otras rentas más bajas. Por tanto lo que estamos intentando es acometer ese debate con dos perspectivas: uno, la fiscalidad energética y ambiental en su conjunto, y dos, las políticas sociales asociadas a pobreza energética. Hay una necesidad de plantearnos si el esfuerzo no merece la pena concentrarlo en incrementar los recursos, la eficacia y la agilidad para garantizar el suministro mínimo vital para las familias más desfavorecidas y cuál es el mecanismo para conseguir esto. Es decir, si en lugar de reducir la fiscalidad para ese consumo mínimo vital, lo que hago es una compensación directa que es lo que nos parece que puede ser más eficaz, y esa compensación directa con cargo a presupuestos necesita ingresos para poder cubrirla y necesita agilidad por parte de las administraciones. Creo que todavía hay que ver cuál es el mecanismo más adecuado y eso es un debate que mantenemos con el equipo económico del Gobierno en sus tres vertientes, Economía y Hacienda, Servicios Sociales y Consumo y Transición Ecológica.

¿Han vuelto a pensar en suspender el IVPEE o impuesto del 7% a la producción eléctrica?

No. Aquello fue un momento puntual en el que no nos había dado tiempo a acometer las reformas del sistema energético. En ese momento el precio de la electricidad en el mercado estaba en los 70-75 €/MWh, es verdad que este mes de enero hemos visto días que estaba más alto, pero el promedio estaba en 60-65€/MWh y ahora estamos en el entorno de los 45 €/MWh. Ahora está más alto pero se irá acercando a esos promedios en los próximos meses. Ese impuesto del 7% que introdujo Nadal lo hace para cubrir los cargos del sistema eléctrico. Nosotros ahora hemos apostado por sacar una parte importante de los cargos y trasladarlos al Fondo Nacional de Sostenibilidad del Sistema Eléctrico imaginando una contribución paulatina, progresiva de todas las fuentes de energía. Si en ese proceso, vemos que nos encajan las cuentas creo que nos podríamos plantear la eliminación de ese 7%, pero también creo que es muy importante dar seguridad, estabilidad y que las cuentas salgan con respecto a cómo puede evolucionar la cobertura del conjunto de costes del sistema y no dar grandes vaivenes e inventarse una medida porque algo ha fallado. Por eso preferimos ir despacio y conforme vayamos viendo si las cosas funcionan bien podríamos plantearnos la eliminación de ese 7%.

¿Confía en que se apruebe el FNSSE? Ha recibido el apoyo de la CNMC, pero tiene la dura oposición del sector gasista y el petrolero. ¿Qué le puede decir al respecto a estos sectores que tendrían que financiar el sistema eléctrico?

Creo que se va a aprobar, creo que hay un consenso muy elevado en torno a la idea de contemplar el sistema energético como sistema energético. Es decir, electricidad, usos térmicos, movilidad, contribuyendo a la transformación del conjunto del sistema cada vez más eficiente, cada vez más renovable y en la medida en que la electricidad siga siendo la fórmula más sencilla para lograr ser más eficientes y con menos costes, el objetivo es una mayor electrificación de los usos finales.

En ese proceso es importante que las señales sean congruentes y facilitar que como consumidores tomamos las decisiones más sensatas porque son las más viables económicamente. Hemos querido hacerlo con mucha cautela, por eso es una penetración paulatina, progresiva, con poco impacto el primer año y creciendo poco a poco para dar margen e irnos adaptando a ese proceso de transformación que permita acometer los cambios y en ese sentido también todo el trabajo del plan de recuperación incentivando eficiencia, incentivando rehabilitación, que ayudan a acompañar estas medidas en nuestros hogares.

Creo que era fundamental y por eso lo hemos hecho incluir bonificaciones, exenciones en aquellos colectivos en los que podía acabar repercutiéndose esa redistribución de los costes entre todos los operadores energéticos.

A mí me parece que tanto el sector del gas como el sector del petróleo entienden bien hacia dónde evoluciona el futuro de la energía y por eso están tomando posiciones interesantes y responsables en nuestro país. Por tanto, supongo que es razonable desde el punto de vista de la posición empresarial que ocupan sus directivos, intentar evitar que se les incorpore una responsabilidad en sufragar esto, pero creo que con carácter general, se entiende, se respalda y es solvente.

Sí habrá subastas en 2021, pero ahora lo importante es concentrarnos en acabar de sacar las lecciones y las lecturas de lo que hemos visto en esta primera subasta.

Ellos creen que se debería haber creado un impuesto para sufragar esto…

Creo que es bueno que se asocie la cuota parte de responsabilidad también…Es sencillo si te lo resuelven desde fuera y está en otro sitio. Desde el punto de vista empresarial y de los puestos de los consejos de administración es también importante que se sientan responsables de ese proceso de cambio.

Ahora tendrán que ir decidiendo en qué medida, cómo y a qué ritmo van acelerando su propio proceso de transformación de negocio y su relación entre reparto de dividendos o traslado del coste a sus consumidores.

Hablemos de la subasta. Han recibido críticas y algunos querían que fracasase con el nuevo diseño, pero eso no ha sucedido. ¿Calificaría de éxito el resultado de la subasta? ¿Está contenta?

Sí, yo no creo que se haya hecho deprisa y corriendo, creo que se ha hecho rápido pero no deprisa y corriendo. Creo que hemos intentado incorporar la experiencia contrastada y que viene funcionando bien en otros países buscando un sistema que para una persona ajena al sector parece muy complicado pero para quienes operan en el sector reconocen bien cómo ha ido funcionando en otros sitios.

Nuestros dos elementos adicionales son por un lado la condición de que era bueno anticipar calendarios orientativos porque creemos que no solo se trata de contar con un sistema eléctrico verde, sino que también tiene que haber detrás una capacidad de absorción, movilización, consolidación y ampliación de sectores industriales y de servicios asociados. Por tanto, tener previstas las fechas relevantes para la industria era importante y en segundo lugar el hecho de combinar volumen-precio y tecnologías con otras variables. Hemos querido preservar eso en el marco general, hemos querido destacar que en determinados momentos dentro de los intereses públicos a cubrir no solamente está el precio, sino que puede ocurrir que en determinados territorios y en determinados momentos nos convenga ensayar en una escala diferente determinadas tecnologías o poner en acción las palancas para activar la generación de empleo en zonas que lo puedan estar pasándolo mal como consecuencia de la transformación, es decir, del abandono de las plantas que han marcado la actividad económica en una zona. Y yo creo que son dos cosas muy interesantes.

En esta primera convocatoria lo más importante era que fuera de un tamaño suficientemente atractivo como para que hubiera movimiento, también tomar el pulso, cuál es el apetito, la confianza, la comprensión de lo que se estaba proponiendo y estamos contentos. Creemos que el resultado es muy interesante desde el punto de vista del volumen de oferta con respecto al volumen de lo subastado, también el número de adjudicatarios. El hecho de que haya más de una treintena de adjudicatarios distintos pone de manifiesto que ya no estamos hablando de un sector de cuatro, cinco o seis, ahora hay muchos, muy distintos y muy interesados. Hemos visto horquillas de precios que en algún caso nos ha sorprendido por lo bajas que eran, pero es interesante ya que pensará que hay una posibilidad de ofrecer a ese precio, pero el resultado en sí es muy equilibrado, nos hace pensar que son propuestas que primero dan señal de precio y su posible evolución a futuro en el mercado y segundo, que son propuestas viables, que tienen sentido, son financiables y estarán operativas en la fecha esperada.

Según lo planificado en el PNIEC, vamos con algo de retraso en la instalación de renovables. ¿Tiene ya en mente la segunda subasta, podría ser anunciada este mismo año?

En los procesos de cambio la velocidad normalmente no es lineal, siempre cuesta arrancar, ir caldeando motores, cogiendo velocidad de crucero y luego las cosas se aceleran. Creo que era muy importante arrancar, arrancar bien e ir asentando. Y en ese sentido no tengo la mínima duda de cumplir los objetivos a 2030 y en algunos casos podamos incluso ir más allá, ojalá. Sí habrá subastas en 2021, pero ahora lo importante es concentrarnos en acabar de sacar las lecciones y las lecturas de lo que hemos visto en esta primera subasta y prepararla la siguiente al menos tan bien como esta para los próximos meses.

El 1 de abril es la fecha para que se adopten las nuevas tarifas eléctricas. ¿No cree que a lo mejor no es el momento más idóneo para el consumidor enfrentarse ahora a unas nuevas tarifas?

Yo creo que es el momento idóneo y creo que vamos a ver cosas que son importantes. Es verdad que estos años de la transición sean probablemente los años más convulsos, donde tenemos que aprender y digerir más cambios en frentes muy distintos pero esas tarifas introducen cosas muy importantes. No puede ser que resulte indiferente que uno consuma más o menos y que por eso la potencia contratada, el término fijo sea lo que nos marque en mayor medida. Tenemos que modular el consumo. No se trata de cambios drásticos. También introduce algo muy importante que es la discriminación horaria y con ello distribuir nuestros consumos a lo largo de más horas del día. Yo creo que vamos a vivir muchos cambios. En este periodo regulatorio probablemente veremos al final una realidad que poco tiene que ver con el inicio del periodo regulatorio en todos los frentes y con una penetración de inteligencia en la gestión de este tema muy interesante y muy atractiva.

Pero, ¿se va a llegar al 1 de abril?

No tengo ninguna duda, el sistema está ya más que preparado.

Lo que estamos intentando es acometer ese debate del IVA de la luz con dos perspectivas: uno, la fiscalidad energética y ambiental en su conjunto, y dos, las políticas sociales asociadas a pobreza energética.

¿Está de acuerdo en vigilar más a las comercializadoras de luz y gas para que no se produzcan engaños o abusos con los consumidores?

 Esto es importante. Creo que no se debe generar desconfianza sin motivo. A mí no me gusta que nadie pueda pensar que sospechamos de nadie sin tener las cosas ni siquiera contrastadas. Pero sí creo que hay dos cosas que son muy razonables. Uno, la confianza se gana con transparencia y esa transparencia es vigilancia por parte del supervisor y claridad con respecto a lo que tenemos delante. El hacer este esfuerzo de manera rutinaria es muy importante. Vivimos todavía en un tiempo en el que nos suscita recelo, si nos están contando toda la verdad, si no estamos entendiendo lo que estamos contratando y probablemente en muchos casos no entendemos lo que estamos contratando o en algún momento nos hemos sentido engañados o que nos hayan pretendido engañar. Hay que transmitir confianza al respecto, e incluso si hay que identificar cosas que no funcionan sancionar o si se identifican cosas a mejorar, tratar de mejorarlas creo que es bueno. En la factura, en el modo en el que se explica, creo que hay que hacer un esfuerzo. Creo que se ha hecho un esfuerzo, pero hay recorrido de mejora en los datos más importantes que nos hacen tomar una decisión. Lo vemos en todos los frentes. Probablemente si salimos a la calle y preguntamos si sabe usted qué tarifa tiene contratada, haya una buena parte de la población que no lo sepa o el dinero que paga por ello. Eso sucede en altas rentas, pero incluso quien lo pasa mal, no tiene muy claro que es lo que le puede beneficiar, o a qué cosas tiene derecho. Creo que informar, divulgar, ser claros es muy importante. Es por ello que hemos repetido estos días lo fundamental que es trabajar con Servicios Sociales. La clase media necesita claridad y necesita apoyo, pero hay un montón de familias que necesitan mucho más que eso, con una situación enormemente complicada, es importante que haya gente quien les acompañe o les ayude a tomar la mejor decisión.

¿Qué puede hacer un Gobierno para que no se produzcan situaciones como la de La Cañada Real?

Quiero pensar que en este país no estamos dispuestos a que haya las bolsas de pobreza que vemos a día de hoy. Queremos corregir eso. Además sabemos que cada vez que se pierde un punto de PIB el reparto no es equitativo y cuando se supera un umbral de pobreza cuesta muchísimo más recuperarlo. Es gente que lo vive mucho peor, que no se recupera cuando se recupera el punto del PIB. Se necesitan políticas activas de acompañamiento, de servicios sociales para evitar caer y ayudar a recuperarse. En La Cañada Real lo que vemos es un asentamiento que está fuera de ordenación, por lo que no es fácil intervenir a través del contrato. La compañía eléctrica decía algo que es probable que sea verdad, yo no es que corte el suministro, es que como la red está pensada para ser segura, en el momento en el que se supera determinado umbral de consumo, salta. Eso lo que requiere no es la regulación de la relación contractual, que puede que ayude, porque aquí lo que vemos es que no hay contrato. Esto lo que necesita es una presencia mucho más contundente de servicios sociales para ayudar a regularizar, normalizar, que haya contratos. Creo que este tramo de pobreza y exclusión necesita nuestra atención y no necesariamente aplican criterios de relación contractual. Aplican otros criterios a los que debemos destinar más recursos, probablemente muchos más de los que hoy por hoy se destinan.

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