Volvo Cars ha pedido este martes a los líderes mundiales y a los proveedores de energía que impulsen significativamente las inversiones en energía limpia, con el objetivo de que tanto sus coches eléctricos como otros alcancen su verdadero potencial en términos de beneficio climático.

Este llamamiento coincide, por un lado, con la Cumbre del clima COP26 que se está celebrando en Glasgow donde se discutirán y anunciarán planes para reducir las emisiones de carbono y, por otro, con la publicación del informe Evaluación del ciclo de vida (LCA) del Volvo C40 Recharge, que muestra las reducciones potenciales de dióxido de carbono (CO2) si un vehículo se fabrica y carga con fuentes de energía limpia.

La compañía sueca tiene como objetivo convertirse en un fabricante totalmente eléctrico para 2030 y planea lanzar una familia nueva de vehículos eléctricos puros en los próximos años. Esto es parte de su ambición de convertirse en una empresa climáticamente neutra para 2040.

Sin embargo, desde la compañía esperan las ayudas de los gobiernos y del sector energético para que sus coches alcancen todo su potencial de reducción de carbono.

«Necesitamos que los gobiernos y las empresas de energía de todo el mundo aumenten sus inversiones en capacidad de energía limpia e infraestructura de carga, para que los automóviles totalmente eléctricos puedan cumplir realmente su promesa de una movilidad más limpia», pidió el consejero delegado de Volvo, Hakan Samuelsson.

Los puntos de vista de la compañía se reflejan en el informe 2021 World Energy Investment de la Agencia Internacional de Energía (AIE) que señala que, si bien las inversiones en energía limpia están en «un repunte moderado», esas inversiones planificadas «permanecen muy por debajo de lo que se requiere para evitar severos impactos del cambio climático».

Las inversiones globales en energía limpia «tendrían que duplicarse en la década de 2020 para mantener las temperaturas muy por debajo de un aumento de 2 grados centígrados y más del triple para mantener la puerta abierta a una estabilización de 1,5 grados centígrados» de los aumentos de temperatura global.

La compañía busca reducir la huella de carbono del ciclo de vida por automóvil promedio en un 40% entre 2018 y 2025, incluso también mediante la reducción de las emisiones de carbono en su cadena de suministro en un 25% para el 2025.

Volvo apunta a una fabricación climáticamente neutra para 2025. Todas las plantas europeas de la compañía funcionan ya con electricidad 100% limpia, mientras que su planta de Torslanda (Suecia) es completamente neutra.

«Tomamos una decisión estratégica para convertirnos en un fabricante totalmente eléctrico y líder de la industria, pero no podemos hacer esta transición a la neutralidad solos», insistió el consejero delegado.

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